Nissan eligió la comarca zaragozana del Campo de Belchite para fotografiar la tercera generación del LEAF durante el eclipse total de Sol del 12 de agosto. La acción aprovechó uno de los acontecimientos astronómicos más excepcionales vividos en la Península en más de un siglo para presentar un eléctrico que ha cambiado profundamente respecto a sus dos generaciones anteriores y que alcanza hasta 622 kilómetros de autonomía homologada.

Un minuto puede ser un margen insignificante para una sesión fotográfica convencional, pero era prácticamente todo el tiempo disponible para conseguir la imagen que Nissan buscaba. El pasado 12 de agosto, mientras una parte de España observaba cómo la Luna ocultaba por completo el Sol, la marca japonesa situó la nueva generación del LEAF ante las cámaras en el Campo de Belchite, en Zaragoza.
La acción, denominada Bajo otro cielo, utilizó el eclipse total como escenario para una producción fotográfica y audiovisual dirigida por Anna Roig y Chechu Pajares. El objetivo era aprovechar los cambios de iluminación producidos durante la totalidad para retratar el coche en unas condiciones imposibles de reproducir de manera natural cualquier otro día.
Más allá de su evidente componente de comunicación, la elección del eclipse tiene una particular coincidencia con el momento que atraviesa el Nissan LEAF. El modelo que en 2010 ayudó a introducir el coche eléctrico en el mercado de gran volumen llega a su tercera generación completamente transformado, tanto por diseño como por tecnología y autonomía.
Un eclipse que España llevaba más de un siglo esperando
El escenario no fue un recurso creado para la ocasión. El eclipse del 12 de agosto de 2026 tuvo una relevancia astronómica excepcional. El Instituto Geográfico Nacional confirma que fue el primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica en más de un siglo. El anterior se había producido en 1912. España sí pudo contemplar otro eclipse total en 1959, pero únicamente fue visible desde las Islas Canarias.
El fenómeno del 12 de agosto atravesó la Península en una franja de totalidad que convirtió a diferentes puntos del norte y este del país en lugares privilegiados de observación. En las zonas situadas dentro de esa trayectoria, la ocultación completa del disco solar provocó durante unos instantes una caída brusca de luminosidad poco antes de la puesta de Sol.
Nissan escogió el Campo de Belchite para aprovechar esas condiciones. La producción tuvo que prepararse con antelación porque el margen disponible durante la totalidad era mínimo: aproximadamente un minuto en el emplazamiento elegido, según la compañía.
Roig y Pajares estuvieron acompañados por el storyteller y realizador Gustavo Karlsson. También participó Mar Gómez, meteoróloga y colaboradora de Eltiempo.es, encargada de aportar el contexto científico y meteorológico relacionado con el fenómeno.
El LEAF que llega en 2026 tiene poco que ver con el original
El escenario resulta especialmente significativo por la evolución experimentada por el propio automóvil. El primer Nissan LEAF apareció en 2010, cuando el coche eléctrico de batería era todavía una alternativa muy minoritaria. Aquel modelo se convirtió en uno de los primeros eléctricos modernos producidos y comercializados a gran escala internacional.
La situación en 2026 es radicalmente distinta. Prácticamente todos los grandes fabricantes disponen de modelos eléctricos y el debate ya no se centra únicamente en demostrar que esta tecnología puede funcionar en el uso cotidiano. Autonomía, velocidad de carga, eficiencia, precio y planificación de rutas se han convertido en algunos de los principales factores competitivos.
La tercera generación del LEAF refleja esa transformación. El coche abandona el formato tradicional de compacto de cinco puertas de sus antecesores y adopta una silueta de tipo crossover, con una carrocería concebida también para mejorar el comportamiento aerodinámico.
Nissan presentó globalmente esta generación en 2025 después de quince años de experiencia con el modelo. La compañía señala que los LEAF de las generaciones anteriores han acumulado más de 28.000 millones de kilómetros recorridos.
Hasta 622 kilómetros de autonomía
Uno de los cambios más evidentes está en la batería. El nuevo LEAF se ofrece internacionalmente con dos capacidades de batería de iones de litio refrigeradas por líquido. La versión de acceso utiliza 52 kWh y desarrolla 130 kW —unos 177 CV— y 345 Nm de par. La variante superior emplea una batería de 75 kWh y eleva la potencia hasta 160 kW, aproximadamente 218 CV, con 355 Nm.

En esta última configuración, Nissan anuncia hasta 622 kilómetros de autonomía. La cifra europea supone un salto especialmente significativo si se compara con las posibilidades de las primeras unidades del LEAF. La propia compañía recuerda que uno de aquellos primeros modelos ofrecía alrededor de 105 kilómetros de autonomía en condiciones comparables a las referencias utilizadas entonces.
Es una comparación que debe interpretarse con cautela porque los procedimientos de homologación han cambiado durante estos quince años, pero sirve para entender la magnitud de la evolución tecnológica.
La nota española utilizada para la presentación del eclipse habla de más de 623 kilómetros. La información global más reciente de Nissan sitúa la referencia oficial en hasta 622 kilómetros (386 millas) para la tercera generación, por lo que esta última es la cifra que conviene utilizar como referencia.
La recarga rápida, otra de las grandes diferencias
La autonomía ya no constituye por sí sola el principal indicador de la capacidad viajera de un eléctrico. La velocidad a la que puede recuperar energía durante un desplazamiento largo resulta igualmente importante.
Nissan asegura que el nuevo LEAF puede recuperar energía equivalente a más de 400 kilómetros de autonomía durante aproximadamente 30 minutos de carga rápida, aunque la cantidad real dependerá de factores como el estado inicial de la batería, su temperatura, la potencia disponible en el cargador y las condiciones ambientales.
El vehículo incorpora además planificación inteligente de rutas, una herramienta especialmente relevante en viajes largos. El sistema puede tener en cuenta el nivel de batería y localizar estaciones de carga durante el recorrido.
También dispone de tecnología Vehicle-to-Load (V2L), que permite utilizar la energía almacenada en la batería para alimentar dispositivos eléctricos externos. Nissan lleva años desarrollando diferentes aplicaciones bidireccionales para sus eléctricos y contempla tecnologías V2L, V2H, V2B y V2G dentro de su estrategia energética.
De pionero eléctrico a competir en un mercado saturado
El principal reto para esta tercera generación es muy diferente del que encontró el primer LEAF. En 2010, Nissan tenía que convencer a muchos compradores de que un automóvil eléctrico podía ser una alternativa viable. Hoy debe convencerlos de que el LEAF es una opción competitiva frente a una oferta eléctrica mucho más extensa.
Durante su trayectoria, el modelo ha superado ampliamente el medio millón de unidades comercializadas internacionalmente y Nissan sitúa ahora su volumen acumulado por encima de las 700.000. La primera generación ya había superado las 283.000 unidades cuando fue presentada su sucesora en 2017, mientras que en 2019 la familia alcanzó la barrera de las 400.000.
Pero haber sido uno de los pioneros ya no garantiza una posición destacada. El mercado europeo cuenta ahora con eléctricos de prácticamente todos los tamaños y precios, y la presión competitiva procede tanto de los fabricantes tradicionales como de nuevas marcas asiáticas.
Por eso Nissan ha reformulado el LEAF más allá de una simple actualización técnica. El nuevo modelo busca una mayor autonomía, incorpora una batería refrigerada por líquido, aumenta las posibilidades de recarga y adopta una carrocería más próxima a los crossover que actualmente concentran buena parte de las ventas europeas.
Quince años separan dos mundos eléctricos
La sesión realizada durante el eclipse tiene inevitablemente una dimensión promocional, pero la comparación histórica que propone resulta pertinente. Cuando apareció el primer LEAF, la infraestructura pública de carga era limitada, las baterías tenían mucha menos capacidad y superar holgadamente los 500 kilómetros con un eléctrico de producción generalista parecía un objetivo lejano. Quince años después, la tercera generación anuncia hasta 622 kilómetros y utiliza servicios conectados para integrar la recarga dentro de la planificación del viaje.
El propio mercado ha cambiado todavía más deprisa. El LEAF ya no tiene que demostrar que el automóvil eléctrico existe. Tiene que hacerse un hueco en una categoría en la que la electrificación se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de la industria.
El eclipse del 12 de agosto proporcionó a Nissan una imagen difícil de repetir. Para el nuevo LEAF, sin embargo, la prueba verdaderamente importante llegará bajo una luz mucho más cotidiana: la de un mercado europeo de eléctricos incomparablemente más competitivo que aquel que recibió a su primera generación en 2010.
