ALPINE PRESENTARÁ SU PROYECTO ESPECIAL 1 (PS1) EN EL SALÓN DEL AUTOMÓVIL DE PARÍS - Newsroom Alpine. ALPINECARS
Alpine aprovechará el Salón del Automóvil de París 2026 para enseñar por primera vez el PS1, un concept car todavía envuelto en misterio que la marca francesa sitúa dentro de sus proyectos más especiales. La presentación está prevista para el 12 de octubre a las 9:20 horas, en la jornada inaugural del salón, y formará parte de una ofensiva más amplia en la que también aparecerán el futuro A110 en formato escultórico, el A290 Collection y nuevas combinaciones de color y acabado para el A390.
El debut del PS1 llega en un momento relevante para Alpine, inmersa en la ampliación de una gama que ya no gira únicamente alrededor del A110. La firma de Renault Group está trasladando su identidad deportiva a modelos eléctricos y a carrocerías menos tradicionales para la marca, con el objetivo de ganar volumen sin diluir una imagen construida durante décadas alrededor de coches ligeros, compactos y de conducción precisa.
La propia denominación PS1 corresponde a Proyecto Especial 1, un nombre en clave que encaja en el área de desarrollos singulares de la compañía. Alpine apenas ha enseñado un faro y algunos rasgos de diseño en el material previo, suficiente para insinuar una firma luminosa diferenciada, pero no para anticipar su arquitectura, su sistema de propulsión o su posible relación con futuros modelos de producción.
El interés del PS1 no está solo en el vehículo en sí, sino en el lugar que ocupa dentro del relato de producto de Alpine. La marca organiza su gama alrededor de tres grandes pilares: los modelos de uso más amplio, agrupados bajo el concepto Extraordinary Everyday; los iconos, con el A110 como referencia; y estos proyectos especiales, destinados a explorar diseño, tecnología o posicionamiento con mayor libertad.
Ese reparto permite a Alpine moverse en dos direcciones a la vez. Por un lado, necesita coches capaces de ampliar su base comercial, como el A290 o el A390. Por otro, debe conservar un margen de exclusividad y experimentación que explique por qué la marca sigue siendo algo distinto dentro de Renault Group. El PS1 parece concebido precisamente para alimentar esa segunda vía, aunque su alcance real no se conocerá hasta la presentación.
El escenario elegido tampoco es casual. El Salón del Automóvil de París, que se celebrará del 12 al 18 de octubre de 2026 en Paris Expo Porte de Versailles, mantiene un valor simbólico especial para los fabricantes franceses. Para Alpine, enseñar allí un prototipo inédito supone jugar en casa ante público, prensa y una industria europea que sigue reajustando sus calendarios y prioridades tras años de transformación eléctrica.
La marca ha confirmado que su exposición estará en el pabellón 6, stand A22, donde los visitantes podrán ver por primera vez esta combinación de prototipo, adelanto de diseño y ampliación de gama. Aunque el PS1 acaparará buena parte de la atención mediática, el conjunto del despliegue revela una estrategia más amplia: mostrar que Alpine ya no depende de una única silueta para defender su identidad deportiva.
Junto al PS1, Alpine llevará a París la escultura que anticipa el diseño de la próxima generación del A110. No se trata todavía del coche definitivo, sino de una pieza conceptual cubierta por un velo azul que busca expresar ligereza, movimiento y trabajo aerodinámico. La referencia al A110 es importante porque el modelo actual ha sido el eje del renacimiento moderno de la marca desde su regreso al mercado.
Según la información difundida, esta escultura conserva proporciones reconocibles de la Berlinette original y del A110 contemporáneo, pero las reinterpreta con una lectura más fluida y actual. La inspiración mencionada por la marca incluye el Concorde y el instante en que atraviesa la barrera del sonido, una referencia que apunta más a la búsqueda de tensión formal que a una lectura literal del diseño aeronáutico.
El futuro A110 se apoyará en la nueva Alpine Performance Platform, conocida por sus siglas APP, una base técnica desarrollada para deportivos eléctricos de altas prestaciones. Este punto será decisivo para la continuidad del modelo: el A110 moderno se ha definido por su bajo peso y su tacto analógico, dos cualidades difíciles de trasladar a un vehículo eléctrico sin una ingeniería muy afinada en masa, reparto de pesos y respuesta del chasis.
La historia del A110 pesa mucho en cualquier movimiento de Alpine. La compañía, fundada en 1955 por Jean Rédélé, construyó buena parte de su reputación sobre deportivos ligeros y eficaces, especialmente en rallyes. La marca pertenece hoy a Renault Group, pero su valor comercial depende en gran medida de mantener viva esa herencia sin quedar atrapada en una lectura nostálgica del pasado.
La tercera pata de la presencia de Alpine en París será la ampliación del programa Atelier Alpine a los A290 y A390. En la práctica, esto significa nuevas opciones de colores, tapicerías y acabados, con un papel destacado para el A290 Collection y para el A390 GTS en el color Azul Tempête Mate. No son cambios mecánicos anunciados, sino una vía para elevar la percepción de exclusividad de modelos llamados a vender más unidades.
El Alpine A290 ya cumple una función estratégica dentro de la gama: es el primer urbano deportivo eléctrico de la marca y una de las piezas de entrada a su nueva etapa. Con cinco puertas, cinco plazas y una propuesta más utilizable que la del A110, el A290 representa el intento de trasladar el carácter Alpine a un formato cotidiano, en un segmento donde la electrificación ha cambiado las reglas del juego.
El A390, por su parte, lleva el lenguaje de Alpine a una carrocería de tipo fastback, una fórmula más familiar para el mercado actual que un biplaza deportivo. Su presencia en París con nuevos acabados busca reforzar la idea de gama, no solo de modelo aislado. Para una marca pequeña dentro de un gran grupo, esa transición es delicada: crecer exige ampliar la oferta, pero también evitar que el producto pierda rasgos propios.
Alpine asegura que llega a la cita parisina tras un crecimiento de tres cifras en 2025 y con una red comercial ya presente en 25 países. Son datos que explican la ambición de la marca, aunque el reto de fondo sigue siendo convertir el interés por sus coches en una base estable de clientes. En el mercado premium deportivo, la imagen ayuda, pero la continuidad depende de producto, distribución y capacidad industrial.
La competición sigue funcionando como uno de los soportes de esa imagen. Alpine está presente en Fórmula 1 y en el Mundial de Resistencia, además de otras disciplinas de rallyes y circuitos, una actividad que alimenta el relato técnico de la marca. La conexión entre circuito y coche de calle no siempre es directa, pero en fabricantes deportivos pequeños resulta clave para justificar precio, posicionamiento y una identidad diferenciada frente a rivales con mayor escala.
La presentación del 12 de octubre servirá para comprobar cuánto hay de ejercicio de estilo y cuánto de anticipo real en el PS1. Por ahora, Alpine ha preferido enseñar poco: un detalle frontal, un nombre en clave y el marco de un salón de alcance internacional. Esa contención aumenta la expectación, pero también desplaza toda la atención hacia París, donde la marca deberá explicar qué papel jugará este proyecto especial dentro de su próxima fase eléctrica.
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