©BMW
La marca británica y el estudio austriaco Vagabund reinterpretan el SUV compacto con dos unidades únicas que fusionan diseño, música y personalización extrema.
MINI ha presentado junto al estudio creativo Vagabund dos prototipos basados en el Countryman que exploran nuevas formas de entender el automóvil más allá del transporte. Concebidos como piezas únicas, estos vehículos ponen el foco en la personalización, la cultura musical y la experiencia colectiva, en una línea que conecta con la identidad histórica de la marca.
La propuesta no tiene vocación comercial, sino conceptual: mostrar hasta dónde puede llegar la reinterpretación de un modelo de producción cuando se combina diseño experimental con ingeniería.
Los dos vehículos parten del MINI Countryman S ALL4, pero adoptan personalidades muy distintas. Uno apuesta por una estética clara, con tonos arena y blanco sobre base plateada, mientras que el otro recurre a un enfoque monocromático en negro, más técnico y sobrio.
Ambos comparten una serie de modificaciones que refuerzan su carácter: pasos de rueda ensanchados, mayor altura libre al suelo y elementos específicos en la carrocería que subrayan su orientación aventurera. Las llantas de 20 pulgadas, con diseños cerrados y piezas impresas en 3D, contribuyen a esa imagen robusta.
El elemento más llamativo de estos prototipos es la integración de un sistema de sonido exterior diseñado para eventos al aire libre. Las ventanillas traseras han sido sustituidas por módulos acústicos, mientras que en la parte posterior se han instalado subwoofers que se activan al abrir el portón.
Cada vehículo puede funcionar de forma independiente, pero juntos crean una especie de escenario móvil pensado para encuentros sociales o festivales. El uso de materiales como el granito de polímero en las cajas acústicas busca mejorar la calidad del sonido, un aspecto poco habitual en este tipo de ejercicios de diseño.
Como contrapunto, uno de los laterales incorpora un reproductor tipo Walkman integrado, en un guiño nostálgico que mezcla lo analógico con lo contemporáneo.
La colaboración con Vagabund, un estudio conocido por reinterpretar productos industriales desde una óptica artesanal, refuerza el enfoque conceptual del proyecto. Más que añadir accesorios, el trabajo se centra en redefinir el objeto desde una idea: convertir el coche en un punto de encuentro.
Este tipo de propuestas encaja con la tradición de MINI en materia de personalización, aunque llevada aquí a un extremo que trasciende lo comercial. La marca ha utilizado históricamente ediciones especiales y colaboraciones creativas como forma de reforzar su carácter diferenciador dentro del grupo BMW.
Uno de los prototipos se exhibirá públicamente en el Auto China 2026, en Pekín, antes de iniciar un recorrido en eventos y plataformas vinculadas a la comunidad de la marca.
Más allá del impacto visual, este tipo de proyectos anticipa una tendencia creciente en la industria: el coche como espacio multifuncional, donde el diseño, la tecnología y la experiencia del usuario convergen.
En un contexto en el que la electrificación y la conectividad están redefiniendo el automóvil, propuestas como la de MINI y Vagabund sugieren que el futuro del coche no solo se medirá en autonomía o prestaciones, sino también en su capacidad para generar experiencias.
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