Un primer vistazo al innovador interior del smart Concept #2. SMART
Smart ha enseñado en Roma el interior del Concept #2, el prototipo que anticipa su próximo urbano eléctrico y que tendrá continuidad con un modelo de serie cuyo estreno mundial está previsto para octubre en el Salón del Automóvil de París. La firma ha aprovechado esta presentación europea para mostrar por primera vez la cabina y avanzar datos técnicos de la nueva plataforma ECA.
Smart vuelve a mirar hacia el formato urbano que dio sentido a la marca desde sus orígenes. Tras años centrada en modelos eléctricos de mayor tamaño, como los actuales SUV de la familia #, el futuro smart #2 apunta a recuperar terreno en el coche pequeño de ciudad, un segmento cada vez más complejo por costes, normativa y exigencias de homologación.
El prototipo presentado en Italia no se ofrece a la venta y sus datos todavía son preliminares, pero sirve para situar las claves del proyecto. La marca habla de una batería de 35,7 kWh, una suspensión trasera independiente de cinco brazos y un radio de giro de solo 6,95 metros, tres elementos que definen con bastante claridad el enfoque del coche: eléctrico, compacto y pensado para moverse con soltura en calles estrechas.
La parte más llamativa del smart Concept #2 está dentro. En lugar de separar de forma convencional el asiento del conductor y el del acompañante, el prototipo recurre a una banqueta corrida que convierte las dos plazas delanteras en una superficie continua. No es una solución habitual en los coches modernos europeos, pero sí encaja con la intención de ganar sensación de amplitud en un vehículo de dimensiones previsiblemente contenidas.
La cabina utiliza una arquitectura en forma de S, un recurso de diseño que ordena visualmente el salpicadero y la zona central. La marca sostiene que la disposición busca que los mandos y superficies principales queden donde el usuario espera encontrarlos, una idea relevante en un coche urbano, donde la facilidad de uso pesa más que la espectacularidad de una pantalla o una consola recargada.
El lenguaje interior se apoya también en formas geométricas, tejidos con textura y algunos guiños inspirados en la moda. En este punto, Smart mantiene una conexión directa con su historia de coche urbano de diseño, aunque el reto del modelo de producción será trasladar esas ideas a un habitáculo fabricable, resistente al uso diario y coherente con el precio final.
Más allá del diseño, la presentación de Roma sirvió para poner nombre a la base técnica del futuro modelo: la plataforma ECA. La información comunicada hasta ahora es limitada, pero la batería de 35,7 kWh sitúa al coche en una franja razonable para un eléctrico urbano, lejos de los acumuladores de gran capacidad que elevan peso y coste en segmentos superiores.
La suspensión trasera independiente de cinco brazos es otro dato relevante. En coches pequeños, muchos fabricantes recurren a soluciones más sencillas por precio y empaquetado, de modo que esta elección apunta a un esfuerzo por cuidar el comportamiento dinámico. En ciudad, sin embargo, el dato más práctico es el radio de giro de 6,95 metros, una cifra que puede convertirse en uno de los argumentos técnicos del futuro smart #2 si se mantiene en el modelo definitivo.
La marca no ha publicado cifras definitivas de autonomía bajo ciclo WLTP, ya que el vehículo continúa en proceso de homologación en la Unión Europea. Por tanto, cualquier dato anunciado hasta ahora debe leerse como una estimación pendiente de validación oficial, especialmente en un momento en el que los eléctricos pequeños se examinan con lupa por precio, consumo real y facilidad de carga.
El calendario ya tiene una fecha marcada. El modelo de serie del smart #2 se presentará mundialmente en octubre durante el Salón del Automóvil de París, que se celebrará del 12 al 18 de octubre de 2026 en Porte de Versailles. Allí se espera conocer el diseño definitivo, las especificaciones homologadas y el posicionamiento comercial del coche.
Para Smart, el movimiento llega en un contexto de fuerte presión sobre el coche eléctrico asequible. Las marcas europeas y asiáticas trabajan en urbanos de batería más pequeños y menos caros, mientras las normativas de emisiones empujan a electrificar segmentos donde los márgenes son estrechos. El smart #2 tendrá que competir no solo por diseño, sino por autonomía útil, precio, carga y practicidad cotidiana.
La propia historia de Smart juega a favor y en contra. Su nombre sigue asociado al coche urbano compacto, pero el mercado actual es muy distinto al que vio nacer al Fortwo: los requisitos de seguridad, conectividad y electrificación han encarecido el desarrollo de los modelos pequeños. Por eso la plataforma ECA será clave para saber si el nuevo proyecto puede sostenerse industrialmente.
Hasta que llegue la cita de París, el Concept #2 funciona como adelanto de intenciones. El interior ya apunta a una interpretación más abierta del coche urbano, mientras los primeros datos técnicos sugieren que Smart quiere volver al centro de la ciudad con un eléctrico pequeño, ágil y pendiente todavía de enseñar sus cifras definitivas.
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