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Toyota ha vuelto a ganar en casa. Y lo ha hecho en una de esas carreras en las que la estrategia termina teniendo tanto peso como la velocidad. Las 6 Horas de Fuji, disputadas este domingo 27 de septiembre, parecían encaminarse hacia Alpine cuando un accidente a menos de una hora del final obligó a intervenir al coche de seguridad y alteró por completo el desarrollo de la prueba.
Toyota aprovechó ese momento para jugar una carta diferente con el TR010 Hybrid número 8. El equipo calculó que la interrupción sería suficientemente larga debido a las reparaciones necesarias en las protecciones del circuito, llamó a Ryō Hirakawa a boxes para repostar y decidió mantener los neumáticos. La apuesta permitió al piloto japonés regresar a pista en cabeza.
Cuando la carrera se reanudó quedaban alrededor de 20 minutos y la situación era muy diferente a la que había dominado durante buena parte de las seis horas anteriores. Hirakawa tenía la victoria al alcance, pero detrás aparecía el Alpine número 36 con neumáticos en mejores condiciones y con la lluvia complicando progresivamente el asfalto.
El desenlace se decidió prácticamente sobre la línea de meta. Hirakawa resistió la presión y cruzó la bandera a cuadros 0,591 segundos por delante del Alpine, después de completar 203 vueltas al Fuji Speedway. El BMW número 15 de BMW M Team WRT terminó tercero, a 6,415 segundos del vencedor. El resultado oficial confirma la estrechez de una llegada en la que los seis primeros clasificados terminaron separados por poco más de diez segundos.
La victoria tiene especial relevancia por cómo se produjo. A falta de aproximadamente una hora, ninguno de los dos Toyota parecía estar en condiciones de luchar por el triunfo. El número 8 había sufrido diferentes contratiempos durante una prueba en la que Alpine se había convertido en la referencia durante buena parte de la jornada. Los dos prototipos franceses controlaron amplias fases de la carrera y llegaron a ocupar las posiciones delanteras durante las primeras cinco horas.
Toyota había empezado además desde una posición complicada. Las malas condiciones meteorológicas del sábado provocaron la cancelación de la clasificación y de la Hyperpole, obligando a establecer la parrilla de acuerdo con el procedimiento reglamentario. El Toyota número 8 arrancó octavo, mientras que el número 7 comenzó desde la decimotercera posición. El programa oficial del WEC confirma la cancelación de todas las sesiones clasificatorias, tanto de Hypercar como de LMGT3.
Buemi consiguió recuperar rápidamente dos posiciones durante los primeros compases, disputados con la pista húmeda. Pero avanzar entre un grupo de Hypercars cada vez más igualado no resultó sencillo. Durante las tres primeras horas, los Toyota fueron progresando hasta acercarse a las seis primeras posiciones, aunque sin disponer de una superioridad suficiente como para controlar la carrera.
El número 8 sufrió otro contratiempo al comienzo de la quinta hora, cuando Brendon Hartley recibió un contacto del Aston Martin número 007 en la primera curva y terminó haciendo un trompo. Cuando Hirakawa tomó posteriormente el volante, el Toyota ocupaba la sexta posición. Nada hacía pensar entonces que acabaría ganando.
El punto de inflexión llegó cuando faltaban 55 minutos. Un fuerte accidente del McLaren LMGT3 número 58 de Garage 59 provocó la intervención del coche de seguridad y obligó a reparar las barreras. El piloto, Finn Gehrsitz, salió ileso del accidente. Toyota interpretó que la neutralización podía prolongarse y modificó su estrategia.
Mientras buena parte de sus rivales aprovechaba la situación para realizar sus últimas operaciones en boxes, el equipo del número 8 optó por una parada rápida: combustible suficiente para llegar hasta el final y ningún cambio de neumáticos. Ahorrar esos segundos permitió a Hirakawa ganar las posiciones necesarias en el carril de boxes.
Cuando el coche de seguridad abandonó finalmente la pista y la carrera volvió a lanzarse con algo más de 20 minutos por delante, el Toyota era primero. Era una posición conseguida mediante estrategia, no mediante una ventaja de prestaciones. Y eso significaba que todavía quedaba la parte más complicada: defenderla.
La situación se volvió todavía más delicada porque comenzó a llover durante los últimos minutos. Hirakawa circulaba con neumáticos utilizados durante más tiempo que algunos de sus perseguidores y el Alpine A424 número 36 fue reduciendo progresivamente la distancia. El japonés tenía además la presión añadida de competir en casa y saber que una victoria modificaba sustancialmente la situación del campeonato.
No cometió el error que esperaba Alpine. Después de varias vueltas de máxima presión, Hirakawa cruzó la meta con únicamente 591 milésimas de ventaja. El BMW número 15 terminó tercero a 6,415 segundos; el segundo Alpine, el número 35, fue cuarto a 7,699 segundos; el Cadillac número 38 acabó quinto a 8,142 y el Peugeot número 94 completó las seis primeras posiciones a 10,176 segundos.
“Hasta el último coche de seguridad no parecía posible ganar”, reconoció Hirakawa después de la carrera. El piloto japonés describió las últimas vueltas como especialmente estresantes debido a las condiciones cambiantes de la pista y a la velocidad con la que se aproximaba el Alpine.
Para Sébastien Buemi, la clave estuvo precisamente en la última parada. El suizo calificó la decisión del equipo como un movimiento estratégico que permitió al Toyota saltar por delante de sus rivales y destacó posteriormente la conducción de Hirakawa bajo presión.
Brendon Hartley incidió en el mismo punto: Toyota no había dispuesto del mejor ritmo absoluto, pero consiguió mantenerse en carrera hasta que apareció una oportunidad.
La segunda unidad del equipo tuvo una jornada bastante más complicada. El Toyota TR010 Hybrid número 7, pilotado por Mike Conway, Kamui Kobayashi y Nyck de Vries, partía desde la decimotercera posición y sufrió problemas prácticamente desde el comienzo.
De Vries sufrió un pinchazo durante la primera media hora, lo que condicionó su remontada inicial. Posteriormente, a comienzos de la segunda hora, un contacto con el Alpine número 35 provocó un trompo que volvió a hacer perder tiempo al prototipo japonés. A pesar de ello, el coche consiguió recuperar terreno durante la parte central de la prueba.
La situación volvió a complicarse cuando Kobayashi recibió una penalización de drive-through por superar la velocidad permitida durante un periodo de Full Course Yellow. El Toyota cayó entonces hasta la duodécima posición. En las últimas vueltas, Kobayashi consiguió recuperar dos puestos y llevó el coche hasta la octava plaza, terminando a 14,206 segundos de sus compañeros.
El resultado permitió al número 7 sumar puntos importantes, aunque insuficientes para conservar el liderato del campeonato de pilotos.
La victoria de Fuji tiene consecuencias directas en la clasificación. Sébastien Buemi, Brendon Hartley y Ryō Hirakawa son ahora líderes del Mundial de pilotos de Hypercar con 89 puntos, mientras que Conway, Kobayashi y De Vries ocupan la segunda posición con 79. La diferencia entre los dos Toyota es, por tanto, de 10 puntos cuando quedan dos pruebas para terminar la temporada.
BMW mantiene opciones matemáticas importantes. René Rast y Robin Frijns aparecen a continuación con 75 puntos, mientras que la clasificación continúa todavía suficientemente abierta como para que las últimas dos citas tengan un peso decisivo. Para la tripulación del número 8, Fuji supone además su segunda victoria de la temporada.
Buemi, Hartley e Hirakawa ya habían ganado las 6 Horas de Imola, una prueba especialmente significativa para Toyota porque coincidió con la participación número 100 de la marca en el Mundial de Resistencia y con su victoria número 50 en el campeonato. El triunfo japonés convierte además al número 8 en la primera tripulación que consigue dos victorias durante esta temporada del WEC.
El resultado también fortalece considerablemente la posición de Toyota en el campeonato de fabricantes. La marca japonesa abandona Fuji con 169 puntos, frente a los 146 de BMW y los 115 de Ferrari. La diferencia con su principal perseguidor asciende así a 23 puntos. Alpine y Cadillac están empatados con 96. La victoria resulta especialmente importante después de la oportunidad perdida en la anterior cita de Austin.
En el Circuito de las Américas, el Toyota número 7 llegó a liderar y parecía encaminado hacia la victoria cuando un problema hidráulico relacionado con la dirección asistida obligó a De Vries a abandonar a apenas diez minutos del final. El número 8 tampoco pudo aprovechar plenamente su ritmo y terminó sexto después de sufrir una penalización y verse perjudicado por el momento de una neutralización.
Fuji ha invertido el escenario. Toyota no tuvo esta vez el dominio de prestaciones que llegó a mostrar en Estados Unidos, pero consiguió convertir una oportunidad estratégica en el máximo resultado posible.
El triunfo tiene además un importante componente histórico para el fabricante japonés. Toyota ha conseguido su décima victoria en las 6 Horas de Fuji desde que el circuito entró en el calendario del Mundial de Resistencia moderno. Antes de la carrera de este año, la marca había ganado nueve de las doce ediciones celebradas allí desde la creación del WEC en 2012.
La de 2026 es también su primera victoria en casa desde 2023 y la primera del nuevo TR010 Hybrid en el circuito japonés. El prototipo se incorpora así a la lista de Toyota que han ganado una prueba del Mundial en Fuji, junto a los anteriores TS030, TS040, TS050 y GR010.
La relación entre Toyota y el trazado va mucho más allá de la competición actual. Fuji Speedway pertenece a Toyota desde 2000 y se encuentra a unos 100 kilómetros al oeste de Tokio, cerca del centro técnico de Higashi-Fuji, donde se desarrolla el sistema de propulsión híbrido de los TR010.
Por eso la cita japonesa tiene un significado especial para el equipo. La edición de 2026 reunió a 72.326 espectadores durante el fin de semana, que terminaron viendo a Hirakawa conseguir la victoria en casa junto a Buemi y Hartley.
El Mundial de Resistencia afronta ahora su tramo decisivo. La siguiente prueba será especialmente relevante para el público español: el campeonato disputará las 6 Horas de Barcelona del 16 al 18 de octubre en el Circuit de Barcelona-Catalunya, penúltima cita de la temporada. Será la primera edición de esta carrera dentro del calendario del WEC.
Toyota llegará a Cataluña liderando los dos campeonatos principales, pero con diferencias que todavía no permiten administrar resultados. Buemi, Hartley e Hirakawa aventajan en diez puntos a sus propios compañeros y Toyota dispone de 23 sobre BMW entre los fabricantes.
Fuji ha demostrado además hasta qué punto una carrera puede alterar esas diferencias en cuestión de minutos. A falta de una hora, el Toyota número 8 estaba fuera de las posiciones de podio. Un coche de seguridad, una parada sin cambiar neumáticos y veinte minutos de resistencia de Hirakawa fueron suficientes para convertir esa situación en una victoria.
No fue la carrera en la que Toyota tuvo una superioridad evidente. Fue, precisamente por eso, una de las victorias que pueden terminar teniendo más peso cuando llegue el momento de decidir el Mundial.
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