La dirección de Nissan y la parte social alcanzan un acuerdo en el expediente de regulación de empleo. NISSAN

La compañía japonesa redujo en 16 personas el alcance inicial del expediente y acordó un amplio paquete de medidas económicas y de recolocación. La decisión forma parte del plan europeo de transformación Re, diseñado para mejorar la competitividad y adaptar la estructura de la empresa a los nuevos desafíos del sector.

Nissan cerró uno de los procesos laborales más relevantes del año en la industria de la automoción española tras alcanzar un acuerdo con la representación de los trabajadores sobre el expediente de regulación de empleo (ERE) planteado para sus centros en España. El pacto, ratificado por la plantilla mediante referéndum el 12 de junio, afectará finalmente a 195 empleados, frente a las 211 salidas inicialmente previstas.

El acuerdo pone fin a varias semanas de negociación iniciadas tras el anuncio realizado por Nissan Europa el pasado mes de mayo, cuando la compañía presentó una serie de medidas dentro de su programa global de reestructuración Re. El objetivo del fabricante es adaptar su organización a un mercado cada vez más exigente, marcado por la electrificación, la digitalización, el aumento de la competencia internacional y la necesidad de mejorar la eficiencia operativa.

Un ajuste menor del previsto inicialmente

La principal novedad del acuerdo es la reducción del número de trabajadores afectados. Durante el periodo de consultas, empresa y sindicatos consiguieron rebajar el impacto inicial del expediente en 16 personas, lo que permitió reducir el número total de salidas hasta los 195 empleados.

La medida afecta a personal de los centros de Zona Franca, Zona Franca-El Prat y del SRDC, instalaciones que continúan siendo una parte importante de la actividad de Nissan en España tras el cierre de la histórica planta de producción de Barcelona.

La aplicación del expediente se desarrollará de forma progresiva entre el 1 de julio de 2026 y el 30 de junio de 2027, mediante un calendario escalonado diseñado para minimizar el impacto operativo y facilitar la transición de los trabajadores afectados.

Diferentes condiciones según la edad de los empleados

Uno de los aspectos centrales de la negociación ha sido el diseño de un plan social diferenciado en función de la edad de los trabajadores. Los empleados nacidos antes de 1971 contarán con un sistema de rentas que garantiza el 80% de su salario neto hasta los 62 años, además del mantenimiento de las cotizaciones a la Seguridad Social hasta los 63 años.

Para los trabajadores nacidos durante 1972, el acuerdo contempla un plan de rentas equivalente al 75% del salario neto hasta los 61 años. Por su parte, los empleados nacidos a partir de 1973 recibirán una indemnización de 50 días por año trabajado sin límite de mensualidades, a la que se añadirá una compensación adicional de 750 euros por cada año de antigüedad en la empresa.

Estas condiciones sitúan el acuerdo por encima de los mínimos establecidos en la legislación laboral española y buscan facilitar una salida menos traumática en un contexto especialmente complejo para el sector industrial europeo.

Recolocación y nuevas oportunidades laborales

Más allá de las indemnizaciones, el pacto incorpora distintas medidas orientadas a mejorar la empleabilidad de los trabajadores afectados. Entre ellas destaca la ampliación hasta doce meses de los programas de recolocación profesional, un aspecto cada vez más habitual en los procesos de ajuste dentro de la industria automovilística.

Además, Nissan ha puesto sobre la mesa once vacantes disponibles en su centro logístico NMPC de Países Bajos, una opción destinada a aquellos empleados dispuestos a desarrollar su carrera profesional dentro de otras estructuras del grupo.

La compañía y los sindicatos también han acordado la creación de una mesa específica de recolocación para impulsar nuevas oportunidades laborales y realizar un seguimiento individualizado de los trabajadores afectados.

Por otro lado, se constituirá una comisión paritaria encargada de supervisar el cumplimiento de los compromisos adquiridos y garantizar la estabilidad laboral durante todo el proceso de implementación.

Garantías para la plantilla que permanece en la compañía

Uno de los elementos que facilitó el entendimiento entre ambas partes fue el compromiso de Nissan de mantener las condiciones económicas de los trabajadores no afectados hasta junio de 2029.

Esta garantía aporta estabilidad a una plantilla que ha vivido años especialmente complejos tras el cierre de la actividad industrial en Barcelona y la posterior reorganización de las operaciones de la marca en España.

El acuerdo también pretende evitar conflictos laborales futuros y proporcionar un marco de paz social que permita a la empresa afrontar sus próximos retos operativos con mayor previsibilidad.

Un reflejo de la transformación que vive la automoción europea

La decisión de Nissan no puede entenderse de forma aislada. En los últimos años, prácticamente todos los grandes fabricantes europeos han puesto en marcha planes de reorganización para adaptarse a la transición hacia el vehículo eléctrico, la presión regulatoria derivada de los objetivos de descarbonización y el creciente protagonismo de los fabricantes asiáticos en mercados estratégicos.

La electrificación requiere inversiones multimillonarias, nuevas capacidades tecnológicas y estructuras empresariales más flexibles, factores que están obligando a revisar plantillas, procesos y modelos productivos en toda la industria. De este modo, el acuerdo alcanzado por Nissan en España representa un intento de equilibrar la necesidad de mejorar la competitividad con la protección social de los trabajadores afectados.

Con el expediente ya ratificado por la plantilla, la compañía inicia ahora una nueva fase dentro de su plan Re, una estrategia con la que busca reforzar su posición en Europa y preparar la organización para los desafíos que marcarán la próxima década de la movilidad.