Akio Toyoda está utilizando su nuevo papel al frente de la Automobile Business & Culture Association of Japan para desplazar el debate del automóvil japonés más allá de la producción, las ventas o la tecnología. El presidente de Toyota Motor Corporation defiende que el coche debe entenderse también como un elemento cultural en Japón, un mensaje relevante en un momento en el que el sector afronta la electrificación, el envejecimiento de la población y una relación cambiante de los jóvenes con la movilidad privada.

El automóvil, un elemento cultural en Japón, centra el debate de la patronal japonesa ABAJ. TOYOTA

La idea central que ha trasladado Toyoda gira en torno al genba, un término japonés muy usado en la industria para referirse al lugar donde ocurren realmente las cosas: la fábrica, el taller, el concesionario, la carretera o cualquier punto en el que el trabajo cotidiano sostiene el negocio. Su intención es “arrojar luz” sobre esas personas y espacios que rara vez ocupan titulares, pero que explican buena parte de la fortaleza histórica del automóvil japonés.

El movimiento tiene lectura empresarial, pero también política e industrial. ABAJ agrupa a asociaciones y compañías vinculadas al automóvil en Japón, y su actividad se sitúa en un terreno más amplio que el de una patronal clásica: cultura del automóvil, educación vial, relación con los usuarios y defensa del ecosistema que rodea al coche. En ese contexto, Toyoda intenta reforzar un relato común para una industria que ya no puede apoyarse solo en su prestigio tecnológico.

Un perfil con peso dentro y fuera de Toyota

Akio Toyoda no es un portavoz más del sector. Tras dejar la presidencia ejecutiva de Toyota en 2023 y pasar a la presidencia del consejo, mantiene una influencia considerable dentro del mayor fabricante japonés y en el debate global sobre la transición del automóvil. Su posición ha sido especialmente visible al defender una descarbonización con varias tecnologías, no limitada exclusivamente al coche eléctrico de batería.

Esa trayectoria ayuda a entender el tono de su mensaje en ABAJ. Toyoda no plantea el automóvil solo como producto, sino como una red de empleo, conocimiento técnico, proveedores, servicios y afición. La expresión making cars a part of Japanese culture, utilizada por la asociación como lema, encaja con esa visión: el coche no se presenta únicamente como medio de transporte, sino como una pieza integrada en la vida cotidiana y en la identidad industrial del país.

El genba como argumento industrial

El énfasis en el genba no es casual. En la cultura empresarial japonesa, y especialmente en el entorno de Toyota, el trabajo sobre el terreno tiene una carga simbólica muy fuerte. El conocido enfoque de mejora continua, asociado a conceptos como kaizen, se apoya precisamente en observar los procesos reales antes de tomar decisiones desde un despacho. Al trasladar esa lógica a ABAJ, Toyoda busca dar visibilidad a mecánicos, vendedores, transportistas, ingenieros, formadores y operarios.

El mensaje llega en una fase en la que la industria japonesa necesita proteger su base productiva mientras adapta sus inversiones a baterías, software, combustibles alternativos y nuevas normas medioambientales. Japón conserva fabricantes con presencia global, pero también una extensa red de pequeñas y medianas empresas proveedoras que dependen del ritmo de transformación de los grandes grupos. Para ese tejido, el discurso del genba funciona como una reivindicación del valor del trabajo especializado.

Seguridad vial y cultura del automóvil

La agenda de ABAJ no se limita al plano industrial. La asociación también trabaja en acciones de seguridad vial y en iniciativas dirigidas a acercar el automóvil a la sociedad. En su actividad pública reciente figuró la recepción de la reunión general del ejercicio 2026, celebrada el 10 de junio, así como programas vinculados a la seguridad en carretera. Ese enfoque sitúa a la organización en un espacio donde confluyen fabricantes, usuarios, administraciones y entidades educativas.

Para un país como Japón, donde la movilidad urbana combina trenes de alta capacidad, coches privados, vehículos comerciales ligeros y una población cada vez más envejecida, la seguridad vial es un campo especialmente sensible. El papel de ABAJ puede cobrar peso si consigue conectar la afición al automóvil con comportamientos responsables, formación y adaptación tecnológica, desde ayudas a la conducción hasta soluciones pensadas para conductores mayores.

Una defensa del coche en plena transición

El discurso de Toyoda también refleja una preocupación de fondo: el automóvil ya no ocupa el mismo lugar emocional que tuvo durante décadas en muchas sociedades industrializadas. La digitalización, el coste de la propiedad, las restricciones urbanas y las alternativas de movilidad han cambiado la relación de una parte de la población con el coche. Frente a ese escenario, ABAJ intenta presentar el automóvil como una actividad cultural y económica que sigue teniendo arraigo, no solo como un objeto sometido a regulación.

Esa lectura resulta coherente con la posición que Toyota ha defendido en los últimos años en el debate internacional. El fabricante japonés mantiene una estrategia multitecnológica en la que conviven híbridos, híbridos enchufables, eléctricos de batería, hidrógeno y combustibles de menor huella de carbono. Aunque ABAJ no es Toyota, la presencia de Toyoda al frente de la asociación aporta una dimensión pública a esa idea de transición gradual y adaptada a distintos usos.

La cuestión de fondo es cómo se construye una cultura del automóvil en una etapa en la que el sector debe reducir emisiones, mejorar la seguridad y responder a nuevas formas de movilidad. Toyoda intenta que esa conversación no quede reducida a cifras de ventas o calendarios regulatorios. Su apuesta pasa por poner en primer plano a quienes trabajan en el genba y por recordar que la industria japonesa del automóvil depende tanto de sus fábricas como de la aceptación social que conserve en los próximos años.