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BMW impulsa el hidrógeno con un nuevo sistema de almacenamiento que promete hasta 750 km de autonomía

El prototipo iX5 Hydrogen estrena una arquitectura de depósitos más compacta y eficiente, clave en la estrategia de diversificación energética de la marca alemana.

©BMW

BMW continúa explorando el potencial del hidrógeno como alternativa dentro de la movilidad sin emisiones. El fabricante ha presentado una nueva generación de sistema de almacenamiento para su modelo experimental iX5 Hydrogen, con el que busca mejorar autonomía, eficiencia e integración en el vehículo.

El desarrollo introduce una solución técnica inédita que permite alcanzar hasta 750 kilómetros de autonomía, una cifra que sitúa al hidrógeno como una opción competitiva frente a otras tecnologías electrificadas.

Un nuevo enfoque para almacenar hidrógeno

El elemento central de esta evolución es el sistema denominado “Hydrogen Flat Storage”, que sustituye los depósitos cilíndricos tradicionales por una disposición más plana e integrada. El conjunto está formado por siete depósitos de alta presión —operando a 700 bar— fabricados en materiales compuestos reforzados con fibra de carbono.

A diferencia de las soluciones convencionales, estos depósitos están interconectados y gestionados como una única unidad, lo que permite optimizar el espacio disponible dentro del vehículo. Este diseño facilita la integración sin comprometer el habitáculo ni la capacidad de carga, uno de los principales retos de esta tecnología.

El sistema puede almacenar alrededor de siete kilogramos de hidrógeno y permite un repostaje completo en menos de cinco minutos, una de las ventajas clave frente a los vehículos eléctricos de batería.

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Más autonomía sin renunciar al concepto SUV

La mejora en el almacenamiento se traduce directamente en un incremento de la autonomía, que puede alcanzar los 750 kilómetros. Esta cifra se sitúa en línea con los vehículos de combustión tradicionales y supera a muchos eléctricos actuales, especialmente en condiciones reales de uso.

Además, BMW ha diseñado el sistema para mantener intactas las características propias del X5, un SUV de gran tamaño que combina confort, prestaciones y versatilidad. El objetivo es que el usuario no perciba diferencias en términos de espacio o funcionalidad respecto a otras versiones del modelo.

Integración en una plataforma multienergía

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su enfoque industrial. El iX5 Hydrogen se basa en una plataforma capaz de integrar distintas motorizaciones: desde motores térmicos y sistemas híbridos enchufables hasta eléctricos de batería y, ahora, pila de combustible.

Esta estrategia de “arquitectura flexible” permite a BMW adaptar la producción a la demanda del mercado sin necesidad de desarrollar plataformas específicas para cada tecnología. Según la compañía, esta versatilidad será clave para la introducción a mayor escala de modelos de hidrógeno a partir de 2028.

Pila de combustible y batería: un sistema combinado

El sistema de propulsión combina una pila de combustible de última generación —capaz de generar electricidad a partir del hidrógeno— con una batería de alto voltaje que actúa como apoyo en momentos de mayor demanda energética.

Este enfoque híbrido dentro de la electrificación permite optimizar el rendimiento y mejorar la respuesta dinámica, manteniendo el comportamiento característico de la marca. Además, incorpora sistemas de control avanzados que gestionan la entrega de potencia y la eficiencia del conjunto.

El hidrógeno, una apuesta complementaria

BMW defiende el hidrógeno como una tecnología complementaria al vehículo eléctrico de batería, especialmente en escenarios donde la autonomía o los tiempos de recarga son factores críticos. También plantea ventajas en términos de diversificación energética y menor dependencia de determinadas materias primas.

Sin embargo, su despliegue sigue condicionado por la infraestructura disponible, aún limitada en muchos mercados europeos, incluida España.

Un camino aún en desarrollo

El iX5 Hydrogen sigue siendo un prototipo en fase avanzada, sin datos homologados de consumo, pero forma parte de una estrategia a largo plazo. En un sector donde la electrificación avanza a distintas velocidades según el mercado, BMW apuesta por mantener abiertas varias vías tecnológicas.

El desarrollo de soluciones como este nuevo sistema de almacenamiento refleja que, más allá de los eléctricos de batería, el futuro de la movilidad podría apoyarse en un mix de tecnologías, con el hidrógeno como una de las piezas aún por definir.

María Rodríguez

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