La Dirección General de Tráfico pone en marcha una de las reformas más amplias de los últimos años del Reglamento General de Circulación. La normativa incorpora por primera vez la definición de usuario vulnerable, endurece las obligaciones para ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP) y adapta las reglas de circulación a una movilidad urbana cada vez más diversa.

La movilidad en España da un nuevo paso en su proceso de transformación. A partir del 1 de octubre han entrado en vigor las modificaciones del Reglamento General de Circulación aprobadas mediante el Real Decreto 518/2026, una actualización normativa con la que la Dirección General de Tráfico (DGT) pretende reforzar la seguridad de los colectivos más expuestos en la vía pública y adaptar las reglas de circulación a los cambios experimentados en las ciudades y carreteras durante las últimas dos décadas.
La reforma supone un cambio de enfoque relevante. Frente a un modelo tradicionalmente centrado en el vehículo y la infraestructura viaria, la nueva regulación sitúa en el centro a las personas y a las distintas formas de desplazamiento, desde los peatones hasta los usuarios de bicicletas, motocicletas o vehículos de movilidad personal.
La figura del “usuario vulnerable” entra en la normativa
Uno de los principales cambios es la incorporación por primera vez de una definición legal de “usuario vulnerable de la vía”. Bajo esta denominación se agrupa a las personas que, por su modo de desplazamiento o por circunstancias físicas y de edad, presentan un mayor riesgo de sufrir lesiones graves en caso de siniestro.
La categoría incluye a peatones, especialmente menores, personas mayores y ciudadanos con discapacidad, así como ciclistas, usuarios de patinetes eléctricos y otros VMP, además de conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores.
La medida responde a una realidad cada vez más visible en las ciudades españolas. El crecimiento del uso de la bicicleta y de los vehículos de movilidad personal, unido al aumento de desplazamientos sostenibles y de proximidad, ha obligado a revisar unas normas concebidas en gran medida para un entorno dominado por el automóvil.
Cambios para los usuarios de patinetes eléctricos
Los vehículos de movilidad personal son uno de los colectivos más afectados por la reforma. Desde ahora se establece una edad mínima de 15 años para poder conducir estos vehículos. También pasa a ser obligatorio el uso del casco de protección y de chaleco reflectante durante la noche o cuando existan condiciones de baja visibilidad.
Además, la norma introduce una obligación futura: a partir del 1 de octubre de 2027 todos los VMP deberán circular con alumbrado encendido de forma permanente, incluso durante el día.
Otra de las novedades es que fuera de los núcleos urbanos podrán utilizar vías segregadas del tráfico motorizado, como carriles bici o vías ciclistas, salvo que exista una prohibición específica señalizada.
Casco obligatorio para todos los ciclistas en carretera
La bicicleta también ve reforzada su protección normativa. En vías interurbanas desaparecen las excepciones vigentes y el casco pasa a ser obligatorio para todos los ciclistas sin excepción.
En materia de adelantamientos, la reforma endurece las condiciones para los conductores de vehículos a motor. Será obligatorio reducir la velocidad al menos 20 km/h respecto al límite de la vía cuando se adelante a un ciclista, mantener una separación lateral mínima de 1,5 metros y, en carreteras con más de un carril por sentido, realizar un cambio completo de carril para ejecutar la maniobra.
En las ciudades, los ciclistas podrán ocupar preferentemente el centro del carril, una práctica que ya se venía recomendando desde diversos organismos de seguridad vial por mejorar su visibilidad frente al resto del tráfico. También se fija una distancia mínima de seguridad de cinco metros para los vehículos a motor que circulen detrás de una bicicleta en el mismo carril.
La reforma contempla igualmente la posibilidad de circulación ciclista en ambos sentidos en determinadas calles de un único carril y limitadas a 30 km/h, siempre que la señalización lo autorice.
Más exigencias para motoristas y ciclomotores
Los usuarios de motocicletas y ciclomotores también deberán adaptarse a nuevas obligaciones. Entre las medidas que entran en vigor figura el uso obligatorio de guantes de protección en vías interurbanas y la obligación de llevar calzado cerrado en cualquier tipo de vía. En el caso de los ciclomotores, a partir del 1 de octubre de 2027 será obligatorio utilizar cascos homologados y no únicamente certificados.
Por otra parte, los motoristas podrán utilizar el arcén derecho en situaciones de congestión, aunque únicamente en los tramos donde esté autorizado expresamente y sin superar los 30 km/h. Se trata de una medida demandada desde hace años por parte del colectivo motociclista, especialmente en zonas de intenso tráfico, aunque su aplicación estará condicionada a la señalización específica de cada tramo.
Repartidores: casco y chaleco reflectante siempre
La reforma incorpora además requisitos específicos para quienes desarrollan actividades profesionales de reparto o transporte utilizando bicicletas, motocicletas, ciclomotores o vehículos de movilidad personal.
Los denominados riders deberán utilizar casco y chaleco reflectante en todo momento mientras desempeñen su actividad laboral, independientemente de la franja horaria o de las condiciones de visibilidad.
Mayor prioridad para el peatón
En el ámbito urbano, los peatones ganan protagonismo. La norma establece que, como regla general, en los pasos regulados por semáforo no podrá coincidir una luz ámbar intermitente para vehículos con una luz verde fija para peatones.
También se reconoce expresamente la prioridad peatonal en las calles de plataforma única, donde no existe una separación física clara entre calzada y acera.
Otra de las novedades es el reconocimiento jurídico de los llamados caminos escolares seguros, itinerarios acondicionados para facilitar los desplazamientos de menores a los centros educativos a pie, en transporte público o mediante modos de movilidad no motorizada.
Carril de emergencia obligatorio en retenciones y nevadas
La reforma introduce asimismo nuevas reglas para situaciones de emergencia y episodios meteorológicos adversos. En autopistas y autovías estará prohibido adelantar cuando la circulación esté condicionada por la nieve y será obligatorio mantener libre el carril izquierdo para facilitar el paso de vehículos de emergencia y quitanieves.
Además, cuando se produzcan retenciones y los vehículos circulen a velocidad muy reducida o permanezcan detenidos, deberán apartarse para crear un carril de emergencia. En las vías de dos carriles se abrirá un corredor central, mientras que en las de tres carriles el espacio libre se generará entre el carril izquierdo y el central.
Fin de algunas exenciones al uso del cinturón
La nueva regulación también elimina varias excepciones históricas relacionadas con el cinturón de seguridad. A partir de ahora, conductores de taxi, vehículos de mercancías y vehículos destinados a la enseñanza de la conducción deberán utilizarlo en todo momento.
La única excepción recogida en la reforma afecta a determinados profesionales sanitarios que viajen en el habitáculo asistencial de ambulancias durante servicios de urgencia y necesiten realizar atención técnico-sanitaria al paciente.
Nuevas reglas para las autocaravanas
Las autocaravanas también quedan sujetas a nuevas limitaciones. No podrán desplegar elementos que sobresalgan del perímetro del vehículo, deberán permanecer apoyadas únicamente sobre sus neumáticos y tendrán prohibido verter fluidos procedentes del habitáculo.
Una reforma alineada con la nueva movilidad
La DGT enmarca esta modificación normativa dentro de una estrategia más amplia de adaptación a los cambios de movilidad registrados en España durante los últimos años. El organismo considera que la convivencia entre automóviles, motocicletas, bicicletas, peatones y vehículos de movilidad personal requiere reglas más precisas y una mayor protección de quienes sufren las consecuencias más graves cuando se produce un siniestro.
Más allá de las obligaciones concretas, la reforma refleja una tendencia cada vez más extendida en Europa: priorizar la seguridad de los usuarios vulnerables y adaptar el diseño normativo de las ciudades a modelos de movilidad donde el coche deja de ser el único protagonista.
