El jurado español del Car of the Year distingue en 2026 a Miguel Carsi con el premio Abrazote de Manolo, un reconocimiento que en el sector del automóvil tiene una lectura que va más allá del currículo: premia una forma de ejercer la responsabilidad directiva en contacto directo con periodistas, redes comerciales y fabricantes.

La elección sitúa de nuevo el foco en una figura muy conocida en la industria española. Carsi acumula más de 27 años en el entorno de Toyota y en enero de 2026 desempeña en Toyota Motor Europe el cargo de Head of H2 Cluster Business Development and Value Chain, una posición vinculada al despliegue del negocio del hidrógeno y a la creación de una cadena de valor viable en Europa.
El premio recuerda a Manolo Doménech, periodista especializado en motor fallecido en 2013, y adopta el nombre de la expresión con la que solía despedirse de compañeros y amigos. Esa carga personal explica que el Abrazote de Manolo no funcione como un galardón técnico al uso, sino como una distinción a trayectorias que han dejado huella dentro de la automoción española.
Un reconocimiento del periodismo del motor
En 2026, los miembros españoles del jurado del Car of the Year reconocen en Miguel Carsi una carrera construida dentro de una misma compañía, pero con responsabilidades muy distintas. Su perfil encaja en una lista de premiados recientes que incluye a directivos y diseñadores con peso internacional, como Pablo Martínez Masip, Alejandro Mesonero-Romanos, José Muñoz y Fermín Soneira.
Tras recibir el galardón, Carsi subraya el valor de que el reconocimiento proceda de la prensa especializada: “Este es un reconocimiento que viene dado por los periodistas del motor más importantes y exigentes del sector. Su criterio, su mirada crítica y su cariño hacen que este premio tenga un valor único”. La frase resume bien el sentido del premio, ligado a una relación profesional prolongada con quienes cubren la evolución del automóvil en España.
La trayectoria de Miguel Carsi dentro de Toyota arranca en 1999, cuando se incorporó a la filial española. Antes de llegar a la presidencia, ocupó puestos de responsabilidad en el área financiera, dirigió la división Lexus y trabajó también en estructuras europeas del grupo, un recorrido que le permitió conocer la marca desde la gestión interna, el producto y la red comercial.
En 2019, Carsi asumió la presidencia y dirección ejecutiva de Toyota y Lexus España. Su etapa coincidió con una fase especialmente relevante para el mercado: la electrificación dejó de ser una apuesta de nicho y pasó a ocupar el centro de la estrategia comercial de los fabricantes, con los híbridos como tecnología de transición de mayor volumen en el caso de la marca japonesa.

De la hibridación al hidrógeno
Durante su mandato en España, Toyota consolidó una posición muy sólida en vehículos electrificados, apoyada sobre todo en los híbridos eléctricos. La compañía defiende desde hace años una estrategia multitecnología, con híbridos, híbridos enchufables, eléctricos de batería y pila de combustible, una aproximación que contrasta con el giro más concentrado en el coche eléctrico puro que han seguido otros fabricantes europeos.
El nuevo puesto de Carsi en Toyota Motor Europe se sitúa precisamente en uno de los territorios más complejos de esa estrategia. La página europea dedicada a la economía del hidrógeno refleja el interés del fabricante japonés por extender la tecnología de pila de combustible más allá del turismo, especialmente hacia usos industriales, transporte pesado y aplicaciones energéticas donde la batería no siempre resulta la opción más sencilla.
En su explicación sobre esta nueva responsabilidad, Carsi vincula el hidrógeno con la resiliencia energética europea: “El hidrógeno es una energía que se puede producir, lo que asegura la resiliencia energética, cada vez más relevante en Europa. Si además se produce con energía renovable, es neutro en emisiones de carbono, lo que favorece la descarbonización de la industria y la movilidad”.
Ese enfoque encaja con el debate actual del automóvil en Europa, donde la electrificación avanza a ritmos distintos según el país, la infraestructura de recarga y el tipo de uso. El hidrógeno sigue lejos del volumen comercial del coche híbrido o eléctrico de batería, pero mantiene interés industrial por su posible papel en flotas, logística, vehículos pesados y ecosistemas energéticos locales.
Una figura ligada al crecimiento de Toyota en España
La dimensión española del reconocimiento también se entiende por los resultados comerciales de Toyota en los últimos años. En el ejercicio 2025, la marca matriculó 105.424 unidades en España, mientras que Lexus alcanzó 9.200 unidades, según los datos de la compañía. Son cifras que ayudan a contextualizar el peso que la filial ha ganado en un mercado cada vez más condicionado por las etiquetas ambientales y la fiscalidad asociada a las emisiones.
La estructura de Toyota España mantiene su sede en Alcobendas, con una red de 74 concesionarios, presencia en 160 puntos de venta y 177 talleres. La distribución de vehículos se articula desde el centro logístico de Sagunto, mientras que los recambios salen del almacén central de Illescas, una red que explica la importancia de la gestión comercial en la consolidación de la marca.
El Abrazote de Manolo llega en 2026 en un momento de transición profesional para Miguel Carsi: deja atrás la primera línea de la filial española y se mueve hacia un ámbito europeo más técnico y estratégico. Para el jurado español del Car of the Year, esa combinación de trayectoria local, proyección internacional y trato cercano con el sector es la que sostiene el reconocimiento.
