Nissan ha cerrado, a través de Nissan Renting, un acuerdo con Unicaja para facilitar a empresas, pymes y trabajadores autónomos el acceso a vehículos comerciales en régimen de renting. La oferta contempla también modelos eléctricos, un punto relevante para actividades urbanas cada vez más condicionadas por las zonas de bajas emisiones y los costes de uso.

La operación sitúa a la entidad financiera como canal de acceso a una fórmula que ha ganado peso entre profesionales que necesitan renovar vehículo sin asumir la compra en propiedad. Nissan no ha detallado precios, plazos, cuotas ni modelos concretos asociados al acuerdo, por lo que el alcance real dependerá de las condiciones comerciales que se ofrezcan a cada cliente.
El renting gana terreno entre los profesionales
Para una pequeña empresa o un autónomo, una furgoneta no es solo un medio de transporte: es una herramienta de trabajo. El renting permite convertir el vehículo en un coste periódico y, según el contrato, puede incluir servicios asociados como mantenimiento, asistencia, neumáticos o seguro. Esa previsibilidad resulta especialmente útil en sectores como reparto, instalación, asistencia técnica o servicios urbanos, donde el vehículo acumula kilómetros y paradas diarias.
El acuerdo entre Nissan y Unicaja encaja en una tendencia más amplia del mercado español. El renting lleva años consolidándose como alternativa a la compra tradicional, especialmente en flotas de empresa. Según la Asociación Española de Renting de Vehículos, este canal se ha convertido en una vía habitual para renovar parque móvil profesional, con presencia creciente de autónomos y pequeñas empresas.
El factor eléctrico: útil, pero no universal
La inclusión de vehículos eléctricos en la oferta es uno de los elementos con más lectura de mercado. Para rutas urbanas previsibles, reparto de última milla o servicios dentro de áreas metropolitanas, una furgoneta eléctrica puede reducir costes de uso y facilitar el acceso a entornos regulados. En España, la implantación de zonas de bajas emisiones está empujando a muchas empresas a revisar qué tipo de vehículo necesitan para seguir operando sin restricciones.
Aun así, la electrificación del vehículo comercial no tiene una respuesta única. La autonomía real, la carga útil, los tiempos de recarga y la disponibilidad de infraestructura siguen siendo factores decisivos. En el caso de un autónomo sin punto de carga propio, por ejemplo, la viabilidad de un eléctrico dependerá tanto del contrato de renting como de la operativa diaria. Por eso, más que la tecnología en sí, lo determinante será ajustar el vehículo al uso real.
Nissan ya cuenta con experiencia en comerciales ligeros y versiones electrificadas dentro de su gama europea, mientras que Unicaja aporta capilaridad comercial entre clientes profesionales. La alianza busca precisamente simplificar el acceso a ese tipo de producto financiero y de movilidad, aunque la decisión final para cualquier empresa debería pasar por comparar coste total de uso, kilometraje anual, fiscalidad, necesidades de carga y duración del contrato.
