La marca alemana logra un histórico doblete en las 6 Horas de Spa-Francorchamps tras una prueba marcada por los accidentes, las neutralizaciones y una batalla estratégica constante antes de Le Mans.

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Spa-Francorchamps volvió a demostrar por qué es uno de los circuitos más imprevisibles y espectaculares del calendario mundial de resistencia. Las 6 Horas disputadas este sábado ofrecieron todos los ingredientes posibles: accidentes, múltiples neutralizaciones, estrategias cambiantes y un final de máxima tensión. En medio del caos emergió BMW para firmar una victoria histórica: el primer triunfo de la marca bávara en la categoría Hypercar del FIA WEC.

Y no fue una victoria cualquiera. BMW selló además un doblete en casa de Team WRT, la estructura belga que compite prácticamente en su circuito de referencia y que logró convertir Spa en una celebración absoluta para el fabricante alemán.

Una carrera rota desde el inicio

La prueba comenzó ya con tensión desde las primeras vueltas. El tráfico entre Hypercars y LMGT3, habitual fuente de problemas en Spa, provocó varios incidentes y obligó pronto a neutralizar la carrera.

El trazado belga, uno de los más rápidos y técnicos del campeonato, castigó cualquier error. Eau Rouge, Raidillon y Blanchimont volvieron a convertirse en puntos críticos en una carrera donde gestionar riesgos fue tan importante como encontrar velocidad.

Las distintas fases de Full Course Yellow y Safety Car alteraron continuamente las estrategias. Equipos y pilotos tuvieron que improvisar sobre la marcha en varias ocasiones, especialmente con el consumo de combustible y la elección de neumáticos.

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BMW encuentra el momento perfecto

BMW llevaba meses enseñando señales de progreso en Hypercar, pero hasta Spa no había conseguido convertir ese potencial en un resultado definitivo. Esta vez sí.

El BMW M Hybrid V8 mostró un equilibrio muy sólido durante toda la carrera y Team WRT ejecutó una estrategia prácticamente impecable en las fases decisivas. Mientras otros fabricantes sufrían problemas de tráfico, degradación o pérdidas de tiempo en boxes, BMW fue creciendo vuelta a vuelta hasta colocarse en posición de controlar la prueba.

En el tramo final, la marca alemana consiguió abrir hueco suficiente para asegurar un doblete histórico y romper definitivamente la barrera de la primera victoria en la máxima categoría de resistencia.

El resultado supone además un golpe de autoridad antes de Le Mans, el gran objetivo del año para todos los fabricantes.

Ferrari salva el podio y Miguel Molina vuelve a responder

Ferrari volvió a estar en la pelea durante buena parte de la carrera, aunque esta vez no logró imponer el ritmo dominante mostrado en otras citas recientes del WEC. El fabricante italiano sufrió más con las neutralizaciones y el tráfico, pero consiguió mantenerse en la lucha gracias a la consistencia de sus pilotos y a una buena gestión estratégica.

Entre los protagonistas volvió a aparecer Miguel Molina. El piloto español firmó una actuación muy sólida para terminar en el podio y mantener a Ferrari plenamente metida en la pelea por el campeonato.

Molina volvió a destacar especialmente en los relevos más tensos de carrera, consolidándose como una de las piezas clave del programa de resistencia de Ferrari.

Toyota resiste en un día complicado

Toyota llegaba a Bélgica después de inaugurar la temporada con victoria en Imola, pero en Spa no encontró la misma superioridad.

El GR010 Hybrid sufrió más de lo habitual en ritmo puro y nunca terminó de tener el control estratégico de la carrera. Aun así, la experiencia del equipo japonés volvió a quedar patente en su capacidad para mantenerse en la lucha incluso en condiciones adversas.

Porsche, Cadillac y Peugeot también tuvieron momentos destacados a lo largo de la prueba, aunque ninguno consiguió mantener la regularidad necesaria para pelear directamente con BMW en el desenlace.

Spa confirma un Mundial más abierto que nunca

Más allá del resultado, Spa dejó una conclusión evidente: el WEC atraviesa uno de los momentos más competitivos de las últimas décadas. La categoría Hypercar presenta actualmente una igualdad enorme entre fabricantes y cada carrera parece depender cada vez más de los pequeños detalles.

BMW se marcha de Bélgica reforzada moralmente y con la sensación de haber encontrado finalmente la fórmula correcta. Ferrari mantiene intactas sus opciones, Toyota sigue siendo referencia por experiencia y Porsche continúa al acecho.

Todo ello a apenas unas semanas de las 24 Horas de Le Mans, la carrera que realmente define cualquier temporada de resistencia.

Spa, como tantas veces en el pasado, ha servido como aviso general antes de La Sarthe. Y el mensaje es claro: en 2026 nadie llega como favorito indiscutible.