Lancia coloca en el mercado español el Ypsilon más potente de su nueva etapa: el Lancia Ypsilon HF, una versión eléctrica de 280 CV que parte desde 42.355 euros y que recupera unas siglas asociadas durante décadas a los rallyes y a algunos de los modelos más recordados de la marca italiana.
La operación tiene más lectura que la llegada de una simple variante deportiva. Lancia, integrada en Stellantis, utiliza el Ypsilon HF como escaparate técnico y emocional de una marca que busca reconstruir su identidad alrededor de la electrificación, pero apoyándose en un legado competitivo que todavía pesa mucho entre los aficionados. En este caso, el formato elegido es un utilitario eléctrico de altas prestaciones, no un coche de combustión ni una edición nostálgica de producción limitada.
Un Ypsilon eléctrico con cifras de compacto deportivo
El nuevo Ypsilon HF monta un motor eléctrico de 280 CV, equivalentes a 207 kW, y entrega 345 Nm de par. Con esa base mecánica, anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos y una velocidad máxima de 180 km/h, cifras que lo sitúan en un terreno poco habitual para un modelo de su tamaño y planteamiento urbano.
La batería es de iones de litio, con 54 kWh de capacidad y arquitectura de 400 voltios. La autonomía homologada alcanza hasta 370 kilómetros en ciclo WLTP, mientras que la carga rápida permite recuperar hasta 100 kilómetros en 10 minutos, siempre que se utilice una infraestructura compatible. Son datos pensados para equilibrar prestaciones y uso diario, aunque el enfoque del coche está claramente desplazado hacia la conducción dinámica.

Para que la potencia no quede solo en la ficha técnica, Lancia modifica el chasis respecto al Ypsilon convencional. La carrocería va 20 mm más baja, las vías crecen 30 mm y las barras estabilizadoras ganan rigidez, con un aumento del 67% delante y del 153% detrás. La receta se completa con un diferencial autoblocante Torsen, una solución poco frecuente en eléctricos urbanos y dirigida a mejorar la motricidad al acelerar a la salida de las curvas.
El equipo de frenos también recibe un tratamiento específico. El Ypsilon HF incorpora componentes Alcon, con pinzas monobloque de cuatro pistones y discos delanteros de 355 mm. Es una elección coherente con el incremento de peso habitual en los eléctricos y con unas prestaciones que exigen mayor resistencia a la fatiga si el coche se utiliza fuera de una conducción tranquila.
El regreso de las siglas HF en clave eléctrica
El emblema HF, abreviatura de High Fidelity, no aparece aquí como un simple adorno. Lancia lo estrena en 1960 y lo asocia desde 1963 a la HF Squadra Corse, la estructura deportiva que acompaña a la marca en algunos de sus años más reconocibles en competición. El nuevo logotipo conserva el elefantito rojo, adapta colores vinculados al Fulvia Coupé de 1966 y toma la inclinación visual empleada en el Delta de los años noventa.

Ese peso histórico explica parte del interés del lanzamiento. Modelos como el Lancia Stratos o el Lancia Delta construyeron una reputación deportiva que todavía condiciona cualquier intento de recuperar las siglas HF. La diferencia es que el nuevo Ypsilon no mira al pasado desde la mecánica tradicional, sino desde una plataforma eléctrica y con ayudas electrónicas propias de un coche actual.
En diseño, el Lancia Ypsilon HF se distingue por paragolpes específicos, llantas de aleación de 18 pulgadas, difusor trasero e insignias oscurecidas. La firma italiana encaja estos cambios dentro de su lenguaje Pu+Ra, una fórmula estética que combina superficies limpias con referencias reconocibles, como los pilotos traseros circulares inspirados en el Stratos.
La gama de colores disponible incluye Ardesia, Bianco Quarzo y Arancione Lava, este último con un papel más visible en la puesta en escena deportiva del modelo. No se trata de una transformación radical de carrocería, pero sí de una lectura más ancha y baja del Ypsilon, reforzada por las vías ensanchadas y por la caída visual del conjunto.
Interior deportivo y asistencias de nivel 2
Dentro, el Ypsilon HF combina elementos deportivos con el planteamiento digital del Ypsilon eléctrico. Los asientos emplean material Econyl y un patrón tipo canelón que remite al Delta Evoluzione, mientras que el volante de cuero perforado, los pedales de aluminio y el salpicadero con transición cromática del azul al naranja buscan diferenciar esta versión del resto de la gama.

La dotación tecnológica incluye un cuadro digital de 10,25 pulgadas, conectividad inalámbrica para teléfonos móviles y la interfaz gráfica S.A.L.A. También incorpora un paquete de asistencia a la conducción de nivel 2, con frenada automática de emergencia, control de ángulo muerto, control de crucero adaptativo y cámaras perimetrales, funciones que mantienen al conductor como responsable de la conducción.
Con esta versión, Lancia introduce en el Ypsilon un posicionamiento más ambicioso dentro del segmento de eléctricos pequeños y deportivos. El precio desde 42.355 euros lo aleja del terreno de los utilitarios generalistas, pero lo sitúa como una propuesta singular para quien busque un eléctrico compacto con prestaciones altas y una carga histórica que pocas marcas pueden utilizar con la misma legitimidad.
El Lancia Ypsilon HF queda así como la versión más prestacional de la familia Ypsilon, por encima de las variantes convencionales y de la línea estética HF Line. Su ficha técnica combina 280 CV, 370 km de autonomía homologada, chasis rebajado, diferencial Torsen y frenos Alcon, los elementos que definen su posición dentro de la nueva etapa eléctrica de la marca.
