Rimac Automobili sitúa a Dario Costa en el centro de su serie audiovisual Trailblazers, después de una maniobra poco habitual incluso en el mundo de la aviación extrema: aterrizar a ciegas y volver a despegar con un Zivko Edge 540 desde un tren de contenedores en marcha a 120 km/h.

El atleta de Red Bull, Dario Costa, protagoniza el nuevo episodio de Trailblazers con su audaz acrobacia aérea. RIMAC

La pieza no gira únicamente alrededor del vuelo. El elemento diferencial está en el papel del Rimac Nevera R, utilizado durante la preparación para reproducir condiciones aerodinámicas que el piloto iba a encontrar en la aproximación final. En un proyecto de esta naturaleza, el coche no actúa como decorado, sino como una herramienta de ensayo para convertir una variable crítica —la turbulencia— en algo medible y repetible.

Un ensayo aerodinámico con un hiperdeportivo eléctrico

La preparación de Costa se apoya en una idea poco convencional: hacer circular el Nevera R marcha atrás a alta velocidad para generar, sobre su alerón trasero, un flujo de aire alterado parecido al que el avión iba a encontrar al acercarse al tren. Ese uso del coche permite entrenar con una referencia constante, algo especialmente valioso cuando la maniobra real no deja margen para correcciones improvisadas.

El contexto técnico ayuda a entender por qué Rimac entra en una historia que, a primera vista, pertenece más al ámbito de la aviación que al automóvil. La firma croata ya había situado al Nevera en el mapa de los récords al lograr 275,74 km/h marcha atrás, una cifra inusual incluso entre deportivos de muy altas prestaciones y útil aquí por la estabilidad y repetibilidad del ejercicio.

Rimac Hypercars and Engineering ayuda al deportista de Red Bull, Dario Costa, a alcanzar un hito aeronáutico sin precedentes a nivel mundial en Turquía. RIMAC

La elección de un hiperdeportivo eléctrico también tiene lectura industrial. En los últimos años, Rimac Automobili ha construido buena parte de su reputación alrededor de la gestión de potencia, el control electrónico y la capacidad de registrar datos con precisión. En este caso, esos atributos se trasladan a un escenario ajeno a la carretera, donde la velocidad importa, pero todavía más la previsibilidad del comportamiento aerodinámico.

Dario Costa, precisión antes que espectáculo

Dario Costa, piloto acrobático italiano nacido en Manchester, llega a este episodio con una trayectoria vinculada al vuelo extremo y a proyectos de alta exposición mediática. Su perfil como atleta de Red Bull y piloto de acrobacia aparece recogido también por The Flying Bulls, estructura asociada históricamente a exhibiciones aéreas y aeronaves singulares.

El relato personal que acompaña al episodio añade una capa menos técnica, pero relevante para entender la forma de trabajar del piloto. Costa nace en Reino Unido, en una familia con padre italiano y madre iraní, y crece marcado por los desplazamientos posteriores a la revolución iraní de 1979. En ese contexto, el avión aparece en su vida no solo como máquina, sino como un espacio de estabilidad.

La historia del apodo Aladino, que en su infancia no siempre se utiliza con intención amable, funciona en el episodio como punto de partida simbólico: el piloto lo transforma en una motivación ligada al vuelo. La referencia a la alfombra voladora no se presenta como una frase de efecto, sino como una manera de explicar cómo Costa convierte una experiencia personal en disciplina profesional.

Un avión Zivko Edge 540 realiza la hazaña de aterrizar y despegar desde un tren en movimiento a 120 km/h. RIMAC

Riesgo elegido, no improvisado

La preparación del aterrizaje sobre el tren parte de un método que Costa describe de forma directa: su equipo enumera primero los miedos asociados a una idea y trabaja después para reducirlos uno a uno. En sus palabras, los riesgos que asume son riesgos elegidos. La frase, atribuida al piloto, resume una diferencia importante entre una acrobacia calculada y una temeridad presentada como espectáculo.

Durante la ejecución, Costa busca un estado de concentración absoluta. Cualquier duda en plena maniobra se interpreta como una señal para abortar y volver a la fase de preparación. En una operación con un avión ligero, un tren de contenedores y una velocidad de 120 km/h, esa lógica de decisión previa resulta tan importante como la habilidad de pilotaje.

La conexión entre Costa y Rimac llega a través de Felix Baumgartner, una figura estrechamente asociada a los límites de la aviación y los saltos estratosféricos. Su papel como enlace entre el piloto y la marca croata encaja con una lectura común del proyecto: ingeniería aplicada a situaciones donde la tolerancia al error es mínima.

La serie «Rimac Trailblazers» sigue dando protagonismo a personas que demuestran que la excelencia no es fruto de la casualidad. RIMAC

Un vídeo que también habla de la imagen técnica de Rimac

El nuevo capítulo de Trailblazers permite a Rimac mostrar el Nevera R fuera del marco habitual de aceleraciones, tiempos y récords. Para una compañía que compite en el territorio del hiperdeportivo eléctrico, asociar su tecnología a un ensayo de precisión aeronáutica refuerza una narrativa más técnica que publicitaria: el coche como plataforma de control, no solo como producto de altas prestaciones.

El 25 de junio de 2026, el episodio se incorpora al canal de Rimac Automobili en YouTube dentro de Trailblazers, una serie centrada en perfiles que trabajan en los márgenes de la ingeniería, el deporte y la ejecución extrema. En este caso, la noticia no está solo en el aterrizaje sobre un tren, sino en cómo un hiperdeportivo eléctrico se utiliza para ensayar una condición aerodinámica que normalmente sería difícil de reproducir con exactitud.