Isidre Esteve volverá a ponerse el casco en competición el próximo 24 de julio en la Baja España Aragón, una prueba que le sirve como regreso oficial tras la lesión sufrida en el Rally Dakar 2026. El piloto del Repsol Toyota Rally Team llegará a Teruel después de una preparación poco habitual: una jornada compartida con Alejandro Cachón en la que ambos se intercambian los papeles para entender, desde dentro, dos formas muy distintas de correr.

El ensayo tiene un valor práctico más allá de la anécdota. Cachón, piloto de Toyota Gazoo Racing Spain en WRC2, se subió al DKR GR Hilux como copiloto de Esteve, mientras que el catalán ocupó el asiento derecho del Toyota GR Yaris Rally2 para cantar notas al asturiano. En un caso mandaba la navegación de largo recorrido; en el otro, la precisión milimétrica del rally sobre tramos.
La Baja España Aragón se disputará del 24 al 26 de julio con un formato concentrado: prólogo el viernes, dos etapas entre el sábado y el domingo y un total de 865 kilómetros, de los cuales 544 son cronometrados. Para Esteve no es una cita cualquiera: supone su 22ª participación en una carrera que conoce bien y que suele funcionar como termómetro competitivo para los proyectos vinculados al rally raid.
Un regreso con lectura deportiva
Esteve competirá en Aragón acompañado por Txema Villalobos, su copiloto habitual, al volante del DKR GR Hilux. La prueba llegará después de un periodo de recuperación marcado por el abandono en el Dakar 2026, de modo que el primer objetivo será recuperar ritmo real de carrera en una disciplina donde la resistencia física, la lectura del terreno y la fiabilidad mecánica pesan tanto como la velocidad pura.

La presencia de Henk Lategan y Brett Cummings, encuadrados en el entorno de Toyota Gazoo Racing W2RC, añadirá nivel a la lista de referencias de la marca en Teruel. Para el equipo de Esteve, medir el Hilux en una baja de tres días permitirá acumular datos útiles antes de encarar la siguiente fase del programa deportivo, que ya mira hacia el Dakar 2027.
El ejercicio junto a Alejandro Cachón ha servido para subrayar una diferencia que a menudo queda oculta para el público: en el rally raid, el copiloto no sólo canta indicaciones, sino que interpreta navegación, ritmos, peligros y estrategia sobre recorridos extensos; en los rallyes, las notas se preparan antes y se ejecutan a una velocidad mucho más inmediata, con márgenes mínimos para corregir.
Del Hilux dakariano al GR Yaris Rally2
Cuando Cachón se sentó en el puesto de Txema Villalobos, se encontró con un coche diseñado para absorber kilómetros fuera de pista y para trabajar con inercias muy distintas a las de un Rally2. El DKR GR Hilux exige anticipación, lectura del terreno y una comunicación constante con el piloto, especialmente en zonas donde el ritmo no depende solo de la trazada, sino también de la orientación.
El cambio de escenario llegó después, con Esteve ejerciendo de copiloto en el Toyota GR Yaris Rally2 que Cachón utiliza en el WRC2 junto a Borja Rozada. Para un piloto curtido en el Dakar, entrar en el lenguaje de las notas de un coche de rally supone pasar de la gestión del desierto y los caminos abiertos a una conducción mucho más encadenada, donde cada curva llega prácticamente encima de la anterior.

La comparación entre ambos coches también explicó el interés de la jornada. El Hilux responde a las necesidades de las bajas y del Dakar, con recorridos largos, pistas rotas y una exigencia continuada de navegación; el GR Yaris Rally2, en cambio, está concebido para tramos cronometrados cerrados, cambios de apoyo frecuentes y una comunicación piloto-copiloto basada en notas muy precisas.
Para Alejandro Cachón, el contacto con el mundo de Esteve llegó en plena segunda temporada mundialista dentro de WRC2. El asturiano compite con Borja Rozada y el Toyota GR Yaris Rally2, una categoría en la que los equipos cliente y estructuras oficiales miden tanto velocidad como regularidad en escenarios muy variados, desde asfalto roto hasta tierra de alta degradación.
El programa de Toyota Gazoo Racing conecta varias disciplinas bajo una misma estructura deportiva, desde el WRC hasta el WEC y el Dakar. En ese contexto, el cruce entre Esteve y Cachón no ha sido sólo una actividad de preparación: ha permitido que dos pilotos españoles vinculados a Toyota compartieran información útil entre especialidades que rara vez se explican desde el asiento contrario.
El calendario de Esteve continuará con una referencia ya marcada: el Dakar 2027 se disputa del 1 al 14 de enero en Arabia Saudí, de nuevo con el DKR GR Hilux como herramienta de trabajo para el piloto catalán y Txema Villalobos. Antes, la Baja Aragón ofrecerá una primera respuesta competitiva sobre su estado físico, el ritmo del equipo y la adaptación tras varios meses fuera de carrera.
