Toyota Woven City ha cerrado su primer año de actividad con una escala mayor de la prevista inicialmente para un proyecto que no es un salón tecnológico ni una maqueta urbana, sino un entorno habitado donde la marca japonesa está probando movilidad, robótica, energía e inteligencia artificial en condiciones de uso real. En la ciudad experimental situada en Susono, en la prefectura de Shizuoka, hay ya alrededor de 30 pruebas de concepto en marcha, con residentes que participan directamente en el desarrollo de productos y servicios.

El proyecto, impulsado por Toyota y Woven by Toyota, entra ahora en una etapa más ambiciosa: siete empresas se incorporan como nuevos desarrolladores, la cifra total de compañías participantes sube a 31 y la construcción de la Fase 2 ya ha comenzado. A partir del 1 de octubre, además, Woven City abrirá reservas para visitantes de todo Japón, un movimiento relevante porque transforma un recinto hasta ahora muy controlado en un escaparate más visible de las apuestas tecnológicas del grupo.
Un campo de pruebas con vecinos dentro
La particularidad de Woven City frente a otros centros de I+D de la industria del automóvil es que las pruebas no se limitan a pistas cerradas, bancos de ensayo o simulaciones digitales. En este caso, unas 160 personas repartidas en cerca de 80 hogares participan como residentes en los ensayos. Toyota los denomina Weavers, una etiqueta interna para identificar a quienes viven o colaboran en la ciudad y aportan datos de uso, observaciones y respuestas cotidianas ante tecnologías que todavía están en desarrollo.
Ese planteamiento permite a los equipos técnicos trabajar con un tipo de información difícil de obtener en un laboratorio convencional: cómo se comporta una persona ante un robot doméstico, una entrega automatizada, una herramienta de asistencia urbana o un sistema de visión artificial cuando todo ello aparece integrado en su rutina. Los desarrolladores, llamados Inventors, ajustan sus propuestas mediante ciclos de Kaizen, el método de mejora continua asociado históricamente a la cultura industrial japonesa y muy ligado al sistema de producción de Toyota.
La ciudad funciona así como un banco de pruebas intermedio entre el prototipo y el despliegue comercial. Para un fabricante que ya no compite solo por vender coches, sino por controlar plataformas de movilidad, software, energía y servicios conectados, Woven City ofrece una vía para validar tecnologías con usuarios reales antes de llevarlas a un mercado más amplio. No todo lo que se ensaye allí llegará a producción, pero el valor del proyecto está precisamente en detectar qué soluciones resisten el contacto con la vida diaria.
La inteligencia artificial gana peso en el proyecto
Uno de los desarrollos más sensibles es el Woven City Integrated ANZEN System, un sistema en pruebas desarrollado por Woven by Toyota que utiliza el Woven City AI Vision Engine. Se trata de un modelo de visión e inteligencia artificial diseñado para interpretar situaciones del mundo físico en tiempo real. En la práctica, la compañía busca que la ciudad pueda leer su entorno, detectar patrones y reaccionar ante determinados eventos con mayor precisión que un sistema tradicional basado solo en sensores aislados.
La siguiente evolución, denominada AI Vision Engine 2.0, está prevista antes de que termine 2026. Según los datos facilitados por la compañía, esta versión ampliará su capacidad para describir acontecimientos reales en lenguaje natural, analizar causas y detectar comportamientos concretos tanto de personas como de tecnologías de movilidad a partir de imágenes. El sistema ya se utiliza en el proyecto Integrated ANZEN System y en una prueba de UCC Japan, lo que indica que Toyota lo considera una capa tecnológica transversal dentro de la ciudad.
La expansión fuera del recinto también está prevista. Woven by Toyota ha firmado un acuerdo con la prefectura de Shizuoka para llevar parte de las pruebas a vehículos del gobierno regional durante el ejercicio fiscal 2026. La instalación de dispositivos en flotas públicas permitirá recopilar datos en entornos menos controlados que Woven City, un paso lógico si la compañía quiere medir el comportamiento de sus sistemas de percepción y análisis en tráfico, rutas y condiciones más variadas.
Robots domésticos, café y nuevas empresas
La robótica doméstica es otro frente activo. La AI Robot Association, conocida como AIRoA, trabaja con residentes de Woven City en robots capaces de ayudar en tareas cotidianas como ordenar objetos o transportarlos dentro del hogar. A fecha de 24 de septiembre, estos dispositivos habían sido introducidos en 11 viviendas y habían completado más de 1.000 tareas. La cifra no convierte todavía a estos robots en un producto maduro, pero sí aporta una base práctica para medir errores, aceptación y utilidad real.
El proyecto también incluye ensayos menos habituales en la agenda de un fabricante de automóviles. UCC Japan, responsable del espacio UESHIMA COFFEE LOUNGE dentro de Woven City, ha desarrollado un método para representar gráficamente más de 300 parámetros ligados al comportamiento de los participantes. Su siguiente paso será analizar cómo distintos tipos de café pueden influir en los niveles de concentración. Más allá de la anécdota, el interés está en cruzar datos de consumo, actividad y estado cognitivo en un entorno controlado.
Entre las nuevas empresas que se incorporan figuran Aerial Base, Aillis, JOYCLE y NationX, ganadoras del programa Toyota Woven City Challenge – Hack the Mobility. Sus proyectos cubren campos muy distintos: logística con drones, medicina apoyada por inteligencia artificial, tratamiento local de residuos y plataformas de toma de decisiones urbanas. La entrada de estas compañías confirma que Woven City no se plantea solo como un proyecto de movilidad en sentido estricto, sino como un ecosistema urbano donde el coche es una pieza más.
A ese grupo se suman Chubu Electric Power Miraiz, Daihatsu Motor y Hitachi Construction Machinery. La primera trabajará en servicios de respuesta a la demanda eléctrica; Daihatsu probará una plataforma de movilidad y energía basada en microrredes, y Hitachi explorará conceptos de futuros entornos de trabajo en construcción. La variedad de perfiles es significativa: energía, vehículos compactos, maquinaria pesada, residuos, salud y drones comparten espacio en una ciudad diseñada para probar interacciones que difícilmente podrían evaluarse por separado.
La Fase 2 multiplica la capacidad
La construcción de la Fase 2 comenzó en septiembre, una vez finalizados los trabajos de preparación del terreno. Esta ampliación añadirá unos 52.000 metros cuadrados al proyecto y está previsto que quede terminada a finales de noviembre de 2028. Su capacidad estimada será de aproximadamente 600 residentes, el doble que la Fase 1, que ocupa cerca de 47.000 metros cuadrados y fue concebida para alojar a unas 300 personas durante la primera etapa operativa.
El plan completo contempla que Woven City pueda llegar a unas 2.000 personas cuando todas sus áreas estén desarrolladas. Para un fabricante del tamaño de Toyota, esa cifra sigue siendo reducida en términos urbanos, pero suficiente para generar datos de convivencia, movilidad y consumo energético con un nivel de control que una ciudad abierta no permite. La clave estará en que las pruebas no se queden en demostraciones aisladas y puedan transformarse en herramientas aplicables a productos, servicios o infraestructuras fuera del recinto.
La apertura a visitantes de todo Japón desde el 1 de octubre añade otra capa al proyecto. Hasta ahora, el acceso había estado restringido y en septiembre comenzaron visitas de residentes de la prefectura de Shizuoka. La compañía también abrió en agosto un proceso para seleccionar nuevos residentes procedentes de la zona, con más de 1.000 solicitudes. De ese programa deberían incorporarse alrededor de 25 hogares en marzo de 2027, una ampliación gradual que permitirá mantener el control sobre los ensayos.
Para la industria del motor, Woven City es una señal de hacia dónde se mueve parte del negocio: menos dependencia exclusiva del automóvil como producto cerrado y más peso del software, la energía, los datos y los servicios conectados. Toyota ya había mostrado esta dirección con su inversión en electrificación, hidrógeno y movilidad automatizada, pero el proyecto de Susono concentra esas líneas en un escenario físico. Su verdadero examen no será tecnológico, sino comprobar qué soluciones pueden salir de la ciudad experimental y funcionar en la calle.
La dimensión española queda, por ahora, en un plano indirecto. Toyota España opera en un mercado donde la marca ha construido buena parte de su posición sobre los híbridos, con 105.424 unidades Toyota matriculadas en 2025 y 9.200 Lexus, según los datos de la propia compañía. Woven City no anticipa un modelo concreto para los concesionarios, pero sí ayuda a entender cómo el grupo japonés está preparando tecnologías que podrían acabar influyendo en seguridad, gestión energética, servicios urbanos y futuras soluciones de movilidad.
