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La última cita de la temporada de la Porsche Mobil 1 Supercup no salió como estaba previsto. La carrera disputada en el trazado de Monza tuvo que suspenderse antes de completarse su distancia total debido a una serie de accidentes que bloquearon parcialmente la pista, dejando el resultado final en manos de lo sucedido en la primera vuelta. El Autodromo Nazionale di Monza, conocido históricamente como el templo de la velocidad, volvió a demostrar que su combinación de rectas largas y curvas de baja velocidad genera situaciones límite incluso entre los pilotos más experimentados de la categoría monomarca.
El protagonista de la jornada fue Andrea Bristot, que había arrancado desde la pole position al volante del Porsche 911 Cup del equipo Dinamic Motorsport. El italiano supo resistir la presión de sus rivales inmediatos en los primeros compases, pero el desarrollo de la carrera se torció rápidamente cuando varias colisiones obligaron a la dirección de carrera a detener la prueba para que los comisarios pudieran retirar los vehículos accidentados de la pista.
La situación se complicó todavía más cuando se detectaron daños en las barreras de seguridad que requerían reparación antes de poder continuar. El tiempo reservado en el cronograma del fin de semana para la Supercup se agotó durante esas labores, lo que impidió reanudar la carrera. Ante esta circunstancia, la organización determinó que el resultado final quedaría fijado según el orden de paso registrado al término de la primera vuelta, un desenlace inusual para cerrar un campeonato.
Con ese criterio, Andrea Bristot se adjudicó la victoria por delante de Robert de Haan, piloto neerlandés del equipo BWT Lechner Racing, que con ese segundo puesto en Monza certificó también su posición como subcampeón en la clasificación general de pilotos de la temporada. El resultado supone un cierre agridulce para de Haan, que llegaba a la última cita con opciones de pelear por algo más que el segundo escalón del campeonato.
La tercera plaza de la clasificación final del campeonato quedó en manos del alemán Theo Oeverhaus, que compite para el equipo Martinet by Alméras. Su consistencia a lo largo de las ocho carreras de la temporada le permitió consolidarse entre los tres primeros del certamen, en una campaña que, según reconoció posteriormente la propia organización, ha destacado por su nivel de paridad y competitividad entre los distintos equipos participantes.
Por detrás de los dos primeros clasificados en la carrera de Monza, los pilotos Júnior de Porsche Flynt Schuring, del equipo Schumacher CLRT, y Marcus Amand, de BWT Lechner Racing, completaron la tercera y cuarta posición respectivamente en la prueba acortada. Para Schuring, sin embargo, el resultado deportivo del día ya era secundario: el neerlandés había certificado matemáticamente el título absoluto de campeón en la cita anterior, disputada en el circuito de Zandvoort.
Con apenas 20 años, Flynt Schuring se convierte en el campeón más joven de la historia de la Porsche Mobil 1 Supercup, un campeonato que arrancó su andadura en 1993 como categoría de apoyo a la Fórmula 1. El hito refuerza el peso que está adquiriendo el programa de pilotos Júnior de Porsche dentro de la estructura deportiva de la marca alemana, pensado precisamente para detectar y acelerar el desarrollo de talentos jóvenes dentro de sus copas monomarca.
Marcus Amand, por su parte, cerró su primera temporada completa en la categoría con un quinto puesto en la clasificación general, un resultado que consolida su progresión dentro de BWT Lechner Racing, uno de los equipos históricos de la parrilla y que en su día también supo pelear por los grandes títulos del campeonato.
El sexto puesto logrado en Monza le bastó a Chester Kieffer para proclamarse campeón de la categoría de debutantes, por delante del francés Paul Cauhaupé, de Martinet by Alméras, y del propio ganador de la carrera, Andrea Bristot. A sus 20 años, el piloto luxemburgués firma así el mejor resultado individual de su carrera deportiva hasta la fecha, tras una temporada que él mismo reconoció como irregular en sus primeras citas.
El resultado de Kieffer, sumado al título absoluto conquistado por Flynt Schuring, permitió al equipo Schumacher CLRT hacerse también con la clasificación por equipos de la temporada, completando así un triplete que incluye el título de pilotos, el de debutantes y el de constructores. Se trata de un logro que no lograba ningún equipo desde que BWT Lechner Racing completara un pleno similar en la temporada 2022, lo que da una idea de la dificultad de dominar simultáneamente todas las categorías del campeonato.
Michael Dreiser, director de Ventas de Porsche Motorsport, valoró el desenlace de la temporada pese a la brevedad de la carrera final: “Prueba de ello son los seis ganadores diferentes que ha habido en las ocho carreras. Los títulos de equipos y debutantes no se han decidido hasta hoy”. Dreiser destacó además el nivel de profesionalidad mostrado por los equipos a lo largo del año y subrayó el buen comportamiento competitivo del nuevo Porsche 911 Cup en su primera temporada de competición.
El propio Andrea Bristot reconoció sentimientos encontrados tras su primera victoria en la categoría: “La verdad es que no quería celebrar así mi primera victoria en la Supercup, pero eso no se puede controlar en la competición. Por eso, de lo que estoy realmente orgulloso es de mi primera pole position, sobre todo porque la logré en mi circuito de casa”, señaló el piloto de Dinamic Motorsport, para quien Monza es su trazado local.
Flynt Schuring quiso repartir el mérito de su título con su estructura: “Mi equipo ha hecho un trabajo estupendo durante todo el año. En cada carrera me han dado un Porsche 911 Cup capaz de ganar. Esta temporada quedará siempre en mi memoria como algo muy especial”. Por su parte, Chester Kieffer resumió así su primer año en la categoría: “El arranque fue algo accidentado, pero en la cuarta carrera todo encajó. En la primera carrera de Mónaco no me habría atrevido ni a soñar con ganar el título de rookie”.
El jefe de equipo de Schumacher CLRT, el francés Côme Ledogar, puso en valor la estructura relativamente pequeña con la que compiten: “Somos casi una familia. Quienes trabajan conmigo se levantan por la mañana con ganas de ganar, y Flynt y Chester han devuelto nuestra confianza al cien por cien. Estoy muy orgulloso de haber logrado el título de equipos tres años seguidos”.
La Porsche Mobil 1 Supercup afronta ahora un parón invernal antes de arrancar su 35ª temporada, en la que el campeonato disputará, según las previsiones de la organización, su carrera número 350 desde su fundación. El certamen mantiene su condición de categoría de referencia dentro de las copas monomarca de Porsche, al actuar como soporte habitual de los grandes premios de Fórmula 1 en algunos de los circuitos más emblemáticos del calendario internacional.
El estreno del nuevo Porsche 911 Cup a lo largo de esta campaña ha sido otro de los elementos destacados de la temporada, con un comportamiento en pista que los propios responsables de Porsche Motorsport han calificado de convincente. La renovación del coche de la copa forma parte de la estrategia de la marca de Stuttgart para seguir profesionalizando sus categorías monomarca, que combinan pilotos jóvenes en desarrollo con veteranos que utilizan la Supercup como escaparate hacia proyectos de mayor envergadura en el mundo del endurance y los campeonatos GT.
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