Competición

Citroën Racing afronta en Mónaco una doble cita clave para medir su progresión en Fórmula E

La Fórmula E entra este fin de semana en la segunda mitad de la temporada con una de sus pruebas más sensibles del calendario: el E-Prix de Mónaco. El equipo Citroën Racing llega al Principado para disputar las carreras 9 y 10 del Campeonato Mundial ABB FIA, una doble cita que puede tener un peso importante en la lectura deportiva del curso por el valor de los puntos en juego y por la dificultad del trazado urbano.

El equipo Citroën Racing de Fórmula E, listo para la doble prueba del E-Prix de Mónaco. ©Citroën

Mónaco no es una carrera más para la categoría eléctrica. Desde que la Fórmula E compite en el recorrido largo del Principado, el trazado ha ganado relevancia deportiva y se ha convertido en uno de los escenarios donde mejor se aprecia la gestión de energía, la precisión en clasificación y la capacidad de adelantar en un entorno estrecho. La pista, de 3,337 kilómetros y 19 curvas, utiliza las calles alrededor del puerto de Montecarlo, un escenario conocido por su escaso margen de error y por castigar cualquier exceso de confianza.

Un fin de semana con doble puntuación y poco margen para fallar

El formato de doble carrera añade una capa extra de exigencia. No se trata solo de encontrar una buena puesta a punto para una sesión aislada, sino de sostener el rendimiento durante dos jornadas con clasificación y carrera. En Fórmula E, donde la posición en parrilla suele condicionar mucho la estrategia, el trabajo del equipo en los entrenamientos y la ejecución en los duelos clasificatorios pueden ser tan determinantes como el ritmo puro en carrera.

Citroën Racing llega a Mónaco después de haber sumado un nuevo podio en Berlín, un resultado que el equipo interpreta como una señal de progreso en rendimiento y consistencia. Cyril Blais, director del equipo, subrayó que la estructura ha mejorado en la gestión de fines de semana complicados y que el ritmo mostrado recientemente permite afrontar Mónaco con confianza. Su mensaje, más allá del tono habitual en el paddock, apunta a un objetivo claro: convertir la evolución técnica en puntos en una de las citas más expuestas del campeonato.

La experiencia de Nick Cassidy y Jean-Éric Vergne

La alineación de pilotos también juega a favor del equipo en términos de experiencia. Nick Cassidy llega con una relación especialmente sólida con Mónaco: ganó allí en 2023 tras remontar desde la novena posición de parrilla y volvió al podio en 2024. El neozelandés ha demostrado en varias ocasiones que entiende bien las particularidades del circuito, donde la paciencia, la lectura de carrera y el uso del modo de ataque pueden cambiar por completo el resultado final.

Cassidy reconoce que Mónaco tiene un componente especial en su calendario personal y deportivo. El piloto de Citroën recordó que ya sabe lo que es ganar en estas calles y señaló que el trazado premia el compromiso y la precisión. En un circuito donde los muros están siempre cerca, esa combinación resulta esencial: el ritmo por sí solo no basta si no va acompañado de una clasificación limpia y de una gestión precisa en los momentos de mayor tráfico.

Junto a él estará Jean-Éric Vergne, uno de los nombres más experimentados de la Fórmula E y doble campeón de la especialidad. El francés ya subió al podio en Mónaco en 2022 y ha sido competitivo en distintas etapas de la categoría en circuitos urbanos. Su perfil puede ser especialmente útil en una doble cita como esta, en la que la lectura estratégica, la conservación de energía y la capacidad para evitar incidentes suelen tener tanto peso como la velocidad a una vuelta.

Un circuito muy técnico

Vergne definió Mónaco como uno de los circuitos más técnicos del calendario y remarcó la importancia de clasificar delante para poder pelear por las primeras posiciones. Es una lectura habitual, pero especialmente válida en el Principado: aunque la Fórmula E ofrece más oportunidades de adelantamiento que otras disciplinas en trazados urbanos, salir retrasado obliga a asumir riesgos y a depender de neutralizaciones o de una estrategia muy afinada.

Para Citroën Racing, la cita monegasca combina presión deportiva y visibilidad. La prueba del Principado concentra una atención superior a la media dentro del campeonato y sirve como escaparate para fabricantes, equipos y pilotos. En ese contexto, las dos carreras del fin de semana no solo medirán la capacidad del equipo para confirmar las buenas sensaciones recientes, sino también su solidez en un escenario donde cualquier error se paga caro y cualquier resultado destacado tiene una repercusión inmediata.

María Rodríguez

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