Dos ingenieros británicos de Ford convirtieron una Transit destinada al desguace en un vehículo capaz de cruzar el desierto marroquí. La historia, publicada originalmente en el blog corporativo de la marca, relata cómo una furgoneta de trabajo acabó enfrentándose a dunas, tormentas de arena y pistas extremas en uno de los rallies amateur más duros del norte de África.
Lo que comenzó como una conversación pendiente desde hacía más de treinta años acabó transformándose en una de las aventuras más insólitas protagonizadas por una Ford Transit. Richard Powell y James Saward, ingenieros de Ford en el centro técnico de Dunton, en Reino Unido, decidieron participar en el Maroc Challenge, una competición amateur inspirada en el espíritu del antiguo París-Dakar.
La idea inicial pasaba por competir con modelos más habituales para este tipo de pruebas, como el Ford Ranger o el Kuga. Sin embargo, dentro de la propia compañía surgió una propuesta inesperada: utilizar una Ford Transit con tracción total que iba a ser retirada de servicio tras haber sido empleada como vehículo de pruebas internas.
Aquella recomendación terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proyecto que acabó sorprendiendo incluso a la propia organización del rally.
El Maroc Challenge es una competición amateur todoterreno que atraviesa Marruecos combinando navegación, resistencia mecánica y conducción off-road. Aunque no tiene el nivel profesional del Dakar, sí comparte parte de su filosofía: largas etapas, navegación entre puntos de control y terrenos extremadamente exigentes.
La prueba reúne desde pequeños turismos preparados de forma casera hasta auténticos buggies de competición. En ese contexto, la aparición de una Ford Transit de 3,5 toneladas preparada para el desierto llamó rápidamente la atención del resto de participantes.
Powell y Saward se presentaron con el dorsal 201 y con un vehículo profundamente modificado para soportar las condiciones del Sáhara.
La Transit AWD recibió una preparación específica para afrontar arena, piedras y largas jornadas de navegación. El equipo elevó la suspensión para ganar altura libre al suelo, instaló protecciones inferiores, neumáticos todoterreno y un diferencial trasero bloqueable procedente de la Ford Ranger Super Duty.
La preparación también incluyó un snorkel para evitar la entrada de arena o agua en el motor, un cabrestante delantero, iluminación adicional y equipamiento de supervivencia para el desierto.
En el interior desaparecieron los asientos traseros para dejar espacio a baterías auxiliares, herramientas, ruedas de repuesto, placas de arena y pequeños elementos de vida a bordo como nevera o calefacción para las noches del Sáhara.
Según explican sus protagonistas, gran parte del proyecto salió adelante gracias a la implicación de compañeros de Ford, especialmente desde el centro de pruebas de Lommel, en Bélgica, y desde Ford Pro Special Vehicles, departamento especializado en transformaciones profesionales de la Transit.
La verdadera prueba comenzó al llegar a Erg Chebbi, una de las zonas de dunas más conocidas del desierto marroquí. Allí la Transit tuvo que enfrentarse a arena blanda, pistas rotas y al temido “fech fech”, un polvo extremadamente fino que suele convertirse en una pesadilla para pilotos y mecánicos.
El equipo británico reconoce que hubo momentos críticos. En algunas etapas quedaron atrapados y tuvieron que recurrir a planchas de arena, palas y maniobras de rescate junto a otros participantes.
También sufrieron una fuerte tormenta de arena durante una noche en el campamento, con visibilidad prácticamente nula durante parte de la siguiente etapa.
Aun así, la Transit consiguió superar las zonas más complicadas sin averías graves en transmisión o chasis, algo especialmente relevante teniendo en cuenta el peso y dimensiones del vehículo.
Uno de los aspectos que más sorprendió a sus propios conductores fue el comportamiento dinámico de la furgoneta en condiciones extremas. Según relatan en la historia publicada por Ford, llegaron incluso a adelantar a varios todoterrenos atrapados en la arena.
La tracción total, el bloqueo del diferencial y la resistencia estructural del vehículo permitieron a la Transit completar el rally con un rendimiento muy por encima de lo esperado.
El resultado final también fue notable: terminaron séptimos de doce equipos en la categoría SUV y rozaron el podio en la última jornada. Más significativo aún fue el dato de abandono general, ya que aproximadamente un tercio de los vehículos inscritos no logró completar la prueba.
La actuación de la Transit causó tanta impresión entre la organización que uno de los responsables del Maroc Challenge llegó a plantear la posibilidad de incorporar la furgoneta a la flota oficial de asistencia del rally.
La aventura terminó con un recibimiento poco habitual para dos ingenieros de desarrollo. A su regreso al centro técnico de Dunton, más de un centenar de empleados esperaban a Powell y Saward para conocer la Transit cubierta todavía por el polvo del desierto.
Aquella escena terminó simbolizando el verdadero valor del proyecto: demostrar hasta qué punto un vehículo comercial pensado originalmente para trabajo diario podía soportar uno de los terrenos más duros del planeta.
La experiencia también sirvió para poner en valor la creciente evolución de las furgonetas con tracción total, un segmento que cada vez gana más protagonismo tanto en usos profesionales como en preparaciones camper y expediciones off-road.
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