El coche eléctrico roza el 20% del mercado español y ya supera a la gasolina en septiembre. Ana Marcos

El mercado del automóvil en España ha dejado atrás una barrera simbólica. Según los datos difundidos por ANFAC, la patronal española de fabricantes de automóviles y camiones, los turismos electrificados alcanzaron en septiembre el 34% de las matriculaciones, su cifra más alta desde que existe esta estadística. Se vendieron 31.945 unidades, un 56% más que en el mismo mes de 2025, un salto que confirma que la electrificación ha dejado de ser una opción minoritaria para situarse en el centro de las decisiones de compra de los conductores españoles.

El dato más llamativo, sin embargo, no es el del conjunto de tecnologías electrificadas, sino el protagonismo que ha ganado el eléctrico puro. Con 17.366 unidades vendidas en el mes, los BEV (vehículos cien por cien eléctricos, por sus siglas en inglés) se convirtieron en la segunda opción de compra entre los turismos, solo por detrás de los híbridos convencionales, y relegaron por primera vez al motor de gasolina a la tercera posición. Un cambio de orden que hasta hace apenas un año resultaba impensable en un mercado tradicionalmente dominado por la combustión.

Un crecimiento que ya no es puntual

Las cifras acumuladas del año refuerzan la idea de que no se trata de un repunte aislado. Los eléctricos puros suman ya 112.173 unidades vendidas entre enero y septiembre, superando la barrera de las cien mil matriculaciones y con un crecimiento del 37,5% respecto al mismo periodo de 2025. Su cuota en el acumulado anual se sitúa en el 10,3% del mercado total, una proporción que hace apenas tres años resultaba residual y que ahora empieza a consolidarse como estructural dentro del parque automovilístico español.

El avance no se limita a los eléctricos puros. Los híbridos enchufables (PHEV) crecieron un 39,7% en septiembre, con 15.328 unidades matriculadas, y acumulan ya 124.279 ventas en el año. Los híbridos no enchufables, por su parte, siguen siendo la tecnología más elegida por los compradores españoles, con un 36,3% de cuota mensual y 428.559 unidades en el acumulado, lo que demuestra que la transición hacia la electrificación avanza por varias vías tecnológicas de forma simultánea, no solo a través del eléctrico puro.

No todas las tecnologías alternativas corren en la misma dirección. Las ventas de vehículos propulsados por gas cayeron un 29,2% en septiembre, hasta las 3.456 unidades, y acumulan un descenso del 22,7% en el conjunto del año. Esta tecnología, que durante años se presentó como una alternativa intermedia hacia la descarbonización del transporte, pierde fuelle frente al empuje del eléctrico y el híbrido enchufable, que concentran cada vez más el interés tanto de particulares como de flotas empresariales.

Los turismos, motor del cambio

Si se analiza el mercado de turismos en su conjunto, la fotografía es todavía más reveladora. Las matriculaciones de turismos electrificados, híbridos y de gas sumaron en septiembre 76.311 unidades, más del 80% de todo el mercado del mes, consolidándose como la opción mayoritaria frente a los motores de combustión tradicionales. En el acumulado del año, estas tecnologías suman 677.801 ventas, un 21,8% más que en el mismo periodo de 2025, lo que confirma un desplazamiento sostenido de la demanda.

Dentro de ese universo de turismos electrificados, los híbridos enchufables también mostraron fortaleza, con un crecimiento del 40,6% y 14.579 unidades vendidas en septiembre. En el cómputo global del año, los turismos electrificados —sumando eléctricos puros e híbridos enchufables— alcanzan ya las 217.298 unidades, un 36,9% más que en 2025, y representan el 23,8% de todas las ventas de turismos en España, una cuota que sitúa al país en una senda de convergencia, aunque todavía moderada, con la media europea.

La valoración de ANFAC

El director general de ANFAC, José López-Tafall, ha subrayado que los datos de septiembre demuestran que “cuando se ponen a disposición del ciudadano las herramientas adecuadas, la electrificación es una opción clara y atractiva a la hora de adquirir un vehículo”. Según López-Tafall, que los turismos electrificados alcancen el 34% del mercado “es una señal muy positiva”, a lo que suma como especialmente destacable que los eléctricos puros se hayan posicionado ya como la segunda tecnología más vendida del mes, por delante de la gasolina.

El responsable de la patronal ha insistido también en la necesidad de no dar por asegurada esta tendencia. “Ahora debemos consolidar esta evolución y aprovechar este impulso para recuperar posiciones respecto a la media europea”, ha señalado, reclamando continuidad en los fondos del Plan Auto+ hasta finales de 2026 y certidumbre sobre su permanencia en 2027, tanto en las ayudas directas como en las deducciones fiscales asociadas a la compra de vehículos electrificados.

El papel de las ayudas públicas

El Programa Auto+, que sustituyó al extinto Plan MOVES III y se activó el pasado julio dentro del Plan España Auto 2030, ofrece ayudas de hasta 4.500 euros para la compra de turismos eléctricos e híbridos enchufables, con un presupuesto de 350 millones de euros para su primera convocatoria. La patronal considera que la estabilidad de este tipo de incentivos resulta determinante para que los fabricantes mantengan sus planes de inversión en España, un país que aspira a consolidarse como polo de producción de vehículos electrificados dentro del mapa industrial europeo.

La sombra de la competencia china

El repunte del eléctrico en España se produce en un contexto europeo marcado por la creciente presencia de fabricantes chinos, que han ganado cuota de mercado en el segmento eléctrico gracias a precios más competitivos y a una capacidad de innovación tecnológica que varios analistas del sector consideran que la industria europea aún no ha logrado igualar. Marcas como BYD o MG han pasado de ser prácticamente desconocidas en el continente a disputar directamente cuota a los grupos tradicionales, lo que ha encendido las alarmas entre los fabricantes europeos sobre el riesgo de perder terreno si no se acelera la inversión en tecnología propia.

Una transición con varias lecturas

España responde a una combinación de factores que señalan el cambio de hábitos: la mejora de la autonomía y el precio de los modelos eléctricos, la ampliación de la red de recarga y el efecto acumulativo de varios años de incentivos públicos que han ido reduciendo la brecha de coste con los vehículos de combustión.

La pregunta que queda abierta es si este salto de septiembre marca efectivamente un punto de inflexión estructural o si responde en parte a factores coyunturales, como el adelanto de compras ante la incertidumbre sobre la continuidad de las ayudas del Plan Auto+ más allá de este año. Los próximos meses, y en particular la decisión del Gobierno sobre la prórroga de los incentivos fiscales para 2027, serán determinantes para confirmar si España logra efectivamente acortar distancias con los mercados europeos donde el eléctrico ya supera con holgura el 20% de las ventas totales.