El superdeportivo de Ford vuelve a hacer historia en el exigente trazado alemán al mejorar su propio registro y firmar una de las vueltas más rápidas jamás logradas por un modelo en fase preproductiva.

©Ford From the Road

El Ford Mustang GTD Competition ha vuelto a situar a la marca estadounidense en el centro del rendimiento global tras marcar un tiempo de 6:40.835 en el Nürburgring Nordschleife, rebajando de forma contundente su anterior récord. La hazaña, narrada en el blog corporativo de Ford por el responsable del modelo, refleja el alcance técnico de un coche concebido con aspiraciones claramente orientadas al circuito.

Un récord con doble lectura

La nueva marca no solo mejora el registro previo del propio GTD, sino que consolida a Ford como el fabricante estadounidense con los mejores tiempos históricos en el llamado “Infierno Verde”. El Mustang GTD ya había sido el primer modelo de su país en bajar de los siete minutos en este trazado, una barrera simbólica reservada a los coches más radicales del mundo.

Al volante volvió a estar Dirk Müller, piloto oficial de Ford y Multimatic, que firmó esta vuelta convirtiéndose en uno de los más rápidos de la historia en la categoría de prototipos o modelos de preproducción. Sin embargo, la historia no se limita al piloto profesional.

Un ingeniero también desafía el cronómetro

Uno de los aspectos más llamativos de esta nueva marca es el papel de Steve Thompson, ingeniero de Ford Racing, que también se puso a los mandos del coche y logró un tiempo de 6:49.337. Este registro mejora incluso el anterior récord de Müller y adquiere mayor relevancia al tratarse de un piloto con una experiencia muy limitada en Nürburgring.

©Ford From the Road

Este dato ilustra no solo el rendimiento puro del vehículo, sino también su capacidad de gestión y control en condiciones extremas, un factor clave en un circuito que combina más de 20 kilómetros de longitud con cambios constantes de rasante y curvas de alta exigencia.

Claves técnicas de la mejora

Para lograr una reducción de más de once segundos respecto al tiempo anterior, el desarrollo del Mustang GTD Competition se centró en cuatro áreas fundamentales.

En primer lugar, el aumento de potencia. El V8 sobrealimentado de 5,2 litros ha sido revisado para superar los 800 caballos y alcanzar una cifra de 826 CV, lo que lo sitúa en la órbita de los superdeportivos más radicales del mercado.

A ello se suma una evolución aerodinámica basada en el sistema DRS ya existente, con mejoras en el alerón trasero, nuevos elementos en la parte frontal y soluciones en fibra de carbono para optimizar la carga sin penalizar la eficiencia.

El tercer pilar ha sido el agarre, con la incorporación de neumáticos de altas prestaciones específicamente desarrollados para este tipo de uso intensivo en circuito.

Por último, la reducción de peso ha jugado un papel decisivo. Elementos como llantas de magnesio, asientos tipo bucket de carbono y ajustes en el sistema de suspensión contribuyen a rebajar la masa total y mejorar la relación peso-potencia.

©Ford From the Road

Un Mustang fuera de lo convencional

Este modelo representa una reinterpretación radical del Mustang, históricamente asociado a muscle cars de gran potencia pero menos enfocados al rendimiento en circuito europeo. Con el GTD, Ford ha buscado competir directamente con referencias como Porsche, Mercedes-AMG o Ferrari en uno de los escenarios más exigentes del mundo.

El hecho de que el coche se encuentre aún en fase de preproducción añade valor al registro, ya que anticipa el potencial de la versión definitiva que llegará al mercado en forma de serie limitada.

Exclusividad y simbolismo

Ford ha confirmado que el Mustang GTD Competition se comercializará en una edición limitada y numerada, subrayando su carácter exclusivo. Este nuevo hito coincide además con el aniversario del modelo, que supera ya las seis décadas de historia desde su lanzamiento en 1964.

Más allá de la cifra concreta, el logro en Nürburgring tiene un valor estratégico: posiciona a Ford en un territorio tradicionalmente dominado por fabricantes europeos y refuerza la imagen del Mustang como algo más que un icono cultural. Ahora, también es un aspirante serio en la liga de los grandes deportivos de circuito.