La institución adopta la plataforma del Grupo Volkswagen para gestionar sus vehículos eléctricos y acceder a más de un millón de puntos de recarga en Europa.

El Estado de la Ciudad del Vaticano da un paso más en su estrategia de descarbonización al confiar en Elli Mobility, la división energética del Grupo Volkswagen, para gestionar la recarga de su creciente flota de vehículos eléctricos. La colaboración incluye tanto el acceso a una amplia red europea de puntos de carga como una plataforma digital para controlar el consumo, los costes y la operativa diaria.
La iniciativa se enmarca en el objetivo del Vaticano de lograr una flota climáticamente neutra antes de 2030, una meta que comparte con otras instituciones públicas europeas en pleno proceso de electrificación.
Una gestión centralizada de la movilidad eléctrica
El acuerdo contempla el uso de la tarjeta de recarga de Elli, que permitirá a los vehículos oficiales del Vaticano acceder a más de un millón de puntos de carga públicos en Europa, incluyendo redes de corriente alterna, continua y operadores como Ionity.
Además, la gestión de la flota se realizará a través de una plataforma digital que centraliza toda la información relacionada con la recarga. Este sistema permite supervisar el consumo energético, controlar los costes, asignar tarjetas a los conductores y gestionar la facturación de forma integrada.
Este tipo de herramientas se ha convertido en un elemento clave para las organizaciones que están dando el salto a la movilidad eléctrica, donde la logística y la planificación energética son tan importantes como el propio vehículo.
Una flota en transformación
La electrificación del parque móvil del Vaticano no es reciente. En 2024 ya incorporó cerca de 40 vehículos eléctricos de la familia ID. de Volkswagen, a los que se sumaron nuevos modelos comerciales eléctricos en 2025.
El objetivo es seguir ampliando progresivamente esta flota, reduciendo las emisiones asociadas a sus actividades diarias, que incluyen servicios logísticos, mantenimiento y transporte dentro y fuera del pequeño Estado.
El papel de las flotas en la transición energética
La decisión del Vaticano refleja una tendencia más amplia en Europa: las flotas corporativas e institucionales representan aproximadamente dos tercios de las matriculaciones de vehículos nuevos, lo que las convierte en un actor clave para acelerar la transición hacia una movilidad de cero emisiones.
Sin embargo, la electrificación de estas flotas plantea nuevos retos operativos. La gestión de la recarga, la optimización de rutas y el control de costes requieren soluciones digitales específicas, especialmente en organizaciones con actividad internacional.
Un sector aún en fase de madurez
Según datos del propio sector, muchas empresas europeas todavía utilizan herramientas básicas —como hojas de cálculo— o carecen de sistemas digitales avanzados para gestionar sus flotas, lo que limita el potencial de ahorro y eficiencia.
En este contexto, plataformas como la de Elli buscan cubrir ese vacío, ofreciendo soluciones integradas que faciliten la transición y reduzcan la complejidad operativa.
La apuesta del Vaticano por este tipo de servicios ilustra cómo incluso instituciones con estructuras tradicionales están adoptando nuevas tecnologías para adaptarse a un modelo de movilidad más sostenible y conectado.
