Opel Mokka GSE, Grandland Electric AWD y Frontera Electric Long Range: una apasionante familia de SUV en el Salón del Automóvil de París. STELLANTIS
Opel ha convertido el Salón del Automóvil de París en escaparate de su ofensiva SUV eléctrica con tres modelos que apuntan a clientes muy distintos: el Mokka GSE, orientado al rendimiento; el Grandland Electric AWD, primer eléctrico de batería de la marca con tracción total; y el Frontera Electric Long Range, una propuesta familiar con hasta siete plazas y mayor autonomía.
La cita francesa, que se celebra del 12 al 18 de octubre de 2026 en Paris Expo Porte de Versailles, llega en un momento relevante para la marca alemana. Opel y Vauxhall aseguran haber aumentado sus ventas de turismos más de un 7% a nivel mundial durante el primer semestre de 2026, mientras que en Europa el crecimiento ronda el 12%. La familia SUV es la que más empuja esa evolución, con un avance global superior al 37%.
El modelo con mayor carga emocional es el Opel Mokka GSE, una versión de producción que toma como referencia técnica y estética el coche de competición Mokka GSE Rally. No se trata solo de una decoración específica: la marca ha trasladado parte del planteamiento del rally eléctrico a un SUV compacto de calle, con una puesta a punto más agresiva que la del resto de la gama.
Las cifras sitúan al Mokka GSE como el Opel eléctrico de producción más rápido hasta la fecha. Su sistema entrega 207 kW, equivalentes a 281 CV, y un par máximo de 345 Nm. Con esos datos, acelera de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanza una velocidad punta de 200 km/h, registros poco habituales en un SUV urbano de enfoque generalista.
La parte técnica refuerza esa intención deportiva. El Mokka GSE incorpora un diferencial mecánico de deslizamiento limitado Torsen, un chasis rebajado, ejes y barras estabilizadoras con especificación propia y amortiguadores con topes hidráulicos de compresión. Opel también ha trabajado la dirección, los frenos y el bastidor para que el coche tenga un comportamiento más directo, aprovechando la experiencia acumulada en la ADAC Opel GSE Rally Cup.
El tratamiento interior y exterior sigue esa misma línea, aunque sin alterar la base de SUV compacto. El Mokka GSE recibe paragolpes con detalles específicos, una trasera diferenciada y asientos deportivos tapizados en Alcantara, con reposacabezas integrados. La instrumentación añade información poco habitual en un eléctrico urbano, como fuerzas G, valores de aceleración, datos de rendimiento y parámetros de gestión de la batería.
Por encima del Mokka se sitúa el Grandland Electric AWD, que asume el papel de SUV eléctrico más completo de la gama. Es el primer Opel de batería con tracción total y combina dos motores eléctricos para ofrecer 239 kW, es decir, 325 CV. El par máximo alcanza los 509 Nm, suficiente para que este SUV familiar acelere de 0 a 100 km/h en 6,1 segundos.
La tracción total no se presenta aquí solo como un argumento de prestaciones. Opel la vincula a un uso más amplio, desde carreteras con baja adherencia hasta viajes largos o situaciones de remolque. El coche ofrece modos de conducción Normal, Eco, Sport y 4WD, con una gestión pensada para adaptar la entrega de potencia y el comportamiento del chasis a la superficie y al ritmo de conducción.
Uno de los elementos clave del Grandland Electric AWD es la suspensión con amortiguación selectiva por frecuencia, conocida como FSD. Este sistema permite suavizar las vibraciones de alta frecuencia, como las que aparecen al circular sobre adoquines o juntas cortas, y endurecer la respuesta cuando se busca más apoyo en curva. La marca apunta también a una mayor estabilidad al frenar, girar o circular rápido por Autobahn.
En autonomía, el Grandland Electric AWD anuncia hasta 502 kilómetros WLTP con una batería de iones de litio NMC de 73 kWh útiles. En carga rápida pública, la operación del 20% al 80% puede completarse en unos 30 minutos, una cifra alineada con lo que hoy se espera de un SUV eléctrico familiar destinado tanto al uso diario como a trayectos de mayor distancia.
El habitáculo mantiene el enfoque práctico habitual en este segmento. El Grandland incorpora un compartimento transparente en la consola central que permite cargar el teléfono de forma inalámbrica y asientos Intelli-Seats de serie. También aparece el sistema de iluminación Intelli-Lux HD, una tecnología matricial sin deslumbramiento que busca mejorar la visibilidad nocturna sin molestar al resto de usuarios de la vía.
El tercer pilar de la presencia de Opel en París es el Frontera Electric, un SUV concebido con una orientación más familiar y funcional. Frente al Mokka GSE y al Grandland AWD, su argumento principal no es la potencia, sino la habitabilidad, el precio de acceso y la versatilidad. La gama contempla versiones de hasta siete plazas, una configuración poco frecuente entre eléctricos de tamaño contenido.
En el interior, el Frontera apuesta por soluciones sencillas pero útiles para un uso diario intensivo. Puede equipar asientos Intelli-Seats, una estación para smartphones, cargador inalámbrico y hasta cinco puertos USB-C en la versión de siete plazas. La consola central incluye una correa flexible para sujetar objetos como tabletas, mientras que los respaldos delanteros incorporan bolsillos específicos para móviles y pequeños enseres.
La capacidad de carga también tiene peso en el planteamiento del Frontera Electric. Con los asientos traseros abatidos, el volumen del maletero puede llegar a unos 1.600 litros, apoyado por una banqueta posterior abatible en proporción 60:40. Es una solución pensada para familias que alternan desplazamientos cotidianos, escapadas de fin de semana y transporte de objetos voluminosos sin recurrir a un SUV de mayor tamaño.
La oferta eléctrica del Frontera parte de un motor de 83 kW, equivalentes a 113 CV. La versión con batería de 44 kWh, de los que 43 kWh son útiles, anuncia hasta 307 kilómetros WLTP. Por encima queda el Frontera Electric Long Range, con batería de 54 kWh y 52 kWh útiles, capaz de homologar hasta 400 kilómetros WLTP.
La combinación de estos tres SUV explica la estrategia actual de Opel: no concentrar la electrificación en un único perfil de cliente. El Mokka GSE busca atraer a quien asocia el coche eléctrico con respuesta inmediata y puesta a punto deportiva; el Grandland Electric AWD apunta a familias que quieren más potencia y tracción; y el Frontera Electric Long Range cubre el terreno de la practicidad.
Junto a estos modelos, Opel también lleva a París el STX Concept y el GSE 27FE GEN4, dos vehículos que miran más hacia el futuro de diseño y competición. Sin embargo, los Mokka, Grandland y Frontera son los que tendrán un impacto comercial más directo, porque representan la parte de la electrificación que ya se puede trasladar al concesionario y al cliente europeo en el corto plazo.
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