Renault Group crece en ingresos hasta septiembre de 2026. RENAULTGROUP

Renault Group ha llegado al último tramo de 2026 con más ingresos, menos coches vendidos y un tercer trimestre que confirma la presión que atraviesa el mercado europeo. El grupo francés facturó 41.800 millones de euros entre enero y septiembre, un 7,1% más que en el mismo periodo del año anterior, pero sus entregas mundiales cayeron un 2,2%, hasta 1,662 millones de vehículos. La compañía mantiene, aun así, sus previsiones financieras para el conjunto del ejercicio.

El dato relevante está en la diferencia entre volumen y facturación. Renault Group vendió menos unidades, pero logró elevar sus ingresos gracias a una combinación de precios, financiación, peso creciente de modelos electrificados y disciplina comercial. En el negocio de Automóvil, la cifra de negocio alcanzó 36.600 millones de euros en los nueve primeros meses, un incremento del 6,6%, mientras que Mobilize Financial Services aportó 5.200 millones, con una subida del 11,0%.

El tercer trimestre fue bastante menos brillante. La facturación del grupo se situó en 11.600 millones de euros, apenas un 1,5% más que un año antes. En Automóvil, los ingresos quedaron prácticamente planos, con 9.800 millones, mientras que la división financiera volvió a crecer con fuerza hasta 1.800 millones, también con un avance del 11,0%. El contraste deja claro que el negocio industrial está más expuesto al enfriamiento de la demanda y a los cambios de ciclo de producto.

Menos volumen, más peso de la electrificación

Las ventas globales del grupo retrocedieron un 6,0% en el tercer trimestre, con comportamientos muy distintos según marca y región. Renault cayó un 2,9% a escala mundial, aunque en Europa logró crecer un 4,6%, un dato relevante en un mercado donde las marcas generalistas compiten bajo una presión creciente de precios, normativa y nuevas exigencias de emisiones. La marca del rombo sigue apoyándose en su gama compacta y urbana para sostener posiciones en el continente.

Dacia, tradicionalmente uno de los pilares de rentabilidad y volumen del grupo, acusó con más claridad el cambio de ciclo. Sus ventas descendieron un 9,7% en los nueve primeros meses y un 12,8% en el tercer trimestre, una caída que la compañía atribuye a la transición de producto y motorizaciones. El ajuste llega en un momento especialmente sensible para la marca rumana, cuyo posicionamiento de precio contenido debe adaptarse a una electrificación cada vez más exigente en costes.

El contrapunto lo volvió a poner Alpine. La marca deportiva creció un 65,6% entre enero y septiembre y un 58,4% en el tercer trimestre, impulsada por el lanzamiento del A290. Aunque sus cifras absolutas son mucho menores que las de Renault o Dacia, su evolución tiene valor estratégico para el grupo: Alpine se ha convertido en el escaparate tecnológico y deportivo de la compañía en plena transición hacia una gama más eléctrica.

La electrificación fue el principal argumento de crecimiento comercial durante el trimestre. Las ventas de vehículos eléctricos de Renault Group aumentaron un 84,7% frente al tercer trimestre de 2025, hasta representar el 25,8% de las matriculaciones del grupo. La subida es significativa: supone 12,2 puntos más de cuota interna en solo un año y refleja la aceleración de la demanda eléctrica en Europa, donde la regulación y las ayudas nacionales siguen condicionando el ritmo del mercado.

Europa gana peso en la estrategia comercial

Si se incorporan híbridos e híbridos enchufables, los vehículos electrificados representaron el 54,9% de las ventas de turismos del grupo en el tercer trimestre. El dato resume el cambio de composición de la gama, pero también explica parte de la mejora de ingresos pese a la caída de volumen. Los coches electrificados suelen tener un precio medio más alto, aunque también obligan a gestionar mayores costes industriales, baterías, materias primas y adaptación de plataformas.

La compañía también reforzó su orientación hacia canales de mayor rentabilidad. En Europa, las ventas a clientes particulares crecieron un 5,0% durante el trimestre y pasaron a representar el 64,8% de las ventas del grupo, 4,6 puntos más que un año antes. En paralelo, Renault redujo el peso de operaciones menos rentables, como los vehículos destinados a alquiler de corta duración o demostración, cuyas ventas bajaron un 18,0%.

Esa política comercial tiene una consecuencia directa sobre los valores residuales, un factor clave para rentabilidad, financiación y coste de propiedad. Según los datos comunicados por el grupo, sus valores residuales se mantuvieron entre 5 y 13 puntos por encima de la media del mercado. Para un fabricante generalista, limitar descuentos y evitar una sobreexposición a flotas de bajo margen puede ser tan importante como ganar cuota, especialmente en un entorno de tipos altos y demanda irregular.

El nivel de existencias también se mantiene bajo control. Renault Group cerró septiembre con 532.000 vehículos en stock y una cartera de pedidos en Europa equivalente a unos dos meses de ventas previstas. Es una posición relativamente equilibrada: suficiente para abastecer la red comercial, pero sin acumular un exceso que obligue a descuentos agresivos. Tras los desajustes de producción vividos por la industria en años recientes, la gestión de inventario se ha convertido en un indicador financiero de primer orden.

Una segunda mitad marcada por nuevos lanzamientos

La segunda mitad de 2026 concentra varios lanzamientos importantes para el grupo. En Renault aparecen el nuevo Megane E-Tech eléctrico, el Trafic Furgón E-Tech eléctrico y el Duster E-Tech híbrido, mientras que Dacia incorpora el Sandero híbrido, el nuevo Spring y el Striker. La ofensiva llega en un momento en el que el mercado europeo se mueve hacia gamas cada vez más electrificadas, pero con clientes muy sensibles al precio final.

El caso de Dacia será especialmente relevante. La marca ha construido su éxito en Europa sobre una ecuación de sencillez, precio ajustado y costes contenidos, pero la electrificación obliga a replantear parte de esa fórmula. El Spring ya abrió la puerta al coche eléctrico asequible dentro del grupo, mientras que la hibridación del Sandero y del Duster busca cubrir a clientes que todavía no están preparados para saltar a un eléctrico puro.

En términos financieros, Renault Group mantiene sus objetivos para 2026 pese a un contexto que la propia compañía describe como difícil. La previsión sigue apuntando a un margen operacional de alrededor del 5,5% sobre la cifra de negocio del grupo. La empresa espera que el segundo semestre mejore ligeramente respecto al primero, aunque reconoce que el efecto estacional positivo será menos intenso que en ejercicios anteriores por el encarecimiento de materias primas y la inflación.

La otra referencia clave es el free cash-flow del negocio de Automóvil, que el grupo sitúa en torno a 1.000 millones de euros para el conjunto de 2026. Ese indicador será uno de los más vigilados por el mercado, porque mide la capacidad de generar caja en plena renovación de gama, con inversiones elevadas en electrificación y una competencia cada vez más dura de fabricantes chinos, marcas tradicionales europeas y nuevos actores centrados en el vehículo eléctrico.