Renault ha empezado a sustituir Google Assistant por Gemini en los vehículos equipados con el sistema multimedia openR link con Google integrado. El despliegue, iniciado el 15 de junio, se realiza mediante actualizaciones remotas over-the-air y afecta a coches que ya están circulando, no solo a unidades nuevas que salgan de fábrica.

Pantalla del sistema multimedia openR link en un coche Renault, mostrando la interfaz de navegación. RENAULT

El movimiento sitúa a Renault entre los fabricantes que están trasladando la inteligencia artificial generativa al habitáculo, aunque con una aplicación práctica muy concreta: mejorar la interacción por voz con el coche. Gemini, el asistente de IA de Google, pasa a encargarse de las órdenes habladas y de las consultas que hasta ahora resolvía Google Assistant.

La actualización llega en un momento en el que la pantalla central se ha convertido en uno de los campos de batalla del automóvil. Las marcas buscan reducir la dependencia de los menús táctiles y, al mismo tiempo, aumentar las funciones conectadas. En ese contexto, un asistente capaz de interpretar frases menos rígidas puede tener más utilidad que un sistema limitado a comandos cerrados.

Una actualización remota para coches que ya están en circulación

La llegada de Gemini no exige pasar por el taller. Renault ha planteado el despliegue como una actualización gratuita vía OTA, de forma progresiva y con activación opcional por parte del usuario. La marca también mantiene la posibilidad de volver a Google Assistant, un detalle relevante para quienes prefieran conservar el funcionamiento anterior o no quieran activar el nuevo asistente desde el primer momento.

La compatibilidad anunciada cubre los modelos con openR link y Google integrado, una arquitectura multimedia que Renault estrenó en 2022 con el Megane E-Tech eléctrico y que después se ha extendido a buena parte de su gama. En Europa, la actualización está prevista desde el Twingo E-Tech eléctrico hasta el Rafale E-Tech Full Hybrid, mientras que fuera del mercado europeo también se contempla en modelos como Renault Duster o Boreal, siempre que equipen el sistema compatible.

El asistente funciona en 13 idiomas, entre ellos español, inglés, francés, alemán, italiano, neerlandés, sueco, japonés, polaco, portugués, danés, noruego y turco. La cifra es importante porque la utilidad de un sistema de voz en el coche depende tanto de sus capacidades técnicas como de su adaptación lingüística; un asistente potente pierde valor si obliga al conductor a expresarse de forma poco natural.

Qué cambia frente a Google Assistant

La diferencia principal está en la comprensión del contexto. Con Gemini, Renault busca que el conductor pueda formular peticiones más largas, encadenar ideas y usar un lenguaje menos mecánico. La promesa no es que el coche piense por el usuario, sino que interprete mejor órdenes del tipo ajustar la temperatura, buscar una ruta alternativa o modificar la reproducción multimedia sin obligar a repetir una fórmula exacta.

En la práctica, el sistema puede intervenir sobre funciones del vehículo como la climatización, la navegación, el equipo multimedia o determinados ajustes del coche. También responde a preguntas generales, ofrece información contextual y puede manejar consultas más abiertas, siempre dentro de las limitaciones propias de un asistente conectado y de la disponibilidad de servicios en cada mercado.

La integración con Google Maps mantiene un peso especial en los modelos electrificados. En los eléctricos, la planificación de rutas con datos de autonomía y paradas de recarga es una de las funciones que más sentido tiene dentro del sistema nativo del coche, porque no depende solo del teléfono móvil, sino también de información del propio vehículo. Esa es una de las diferencias frente a Android Auto, que replica funciones del smartphone en la pantalla del coche.

Más IA nativa y menos dependencia del móvil

La integración de Gemini en openR link va más allá de usar el asistente a través de Android Auto. Al estar instalado en el entorno multimedia del coche, puede acceder a datos del vehículo y coordinarse con servicios vinculados a la cuenta de Google. Esa conexión permite continuidad entre dispositivos, pero también abre el debate habitual sobre privacidad, permisos y control de datos en los automóviles conectados.

Renault no es ajena a esa transición. openR link ya incorporaba aplicaciones como Waze, Amazon Music, HBO Max o Canal+, además de servicios de navegación y actualizaciones automáticas. La llegada de Gemini añade una capa conversacional a una estrategia que muchas marcas están siguiendo: convertir el software del coche en un elemento vivo, actualizable durante la vida útil del vehículo y no congelado en el momento de la compra.

El impacto más inmediato debería notarse en la reducción de interacciones táctiles. Si el asistente responde con más precisión, el conductor puede evitar navegar por menús para operaciones cotidianas como cambiar la temperatura, pedir una ruta concreta o buscar información durante el viaje. La seguridad dependerá de cómo se ejecute esa interacción en uso real, pero el objetivo técnico es claro: que la voz absorba tareas que hoy obligan a apartar la vista de la carretera.

Gemini Live será el siguiente paso

Renault también incorporará más adelante Gemini Live, una evolución pensada para conversaciones más continuas. Esa función permitirá hablar con el asistente sin repetir constantemente la activación por voz, interrumpir una respuesta, encadenar peticiones y cambiar de idioma durante la interacción, según la disponibilidad prevista por la marca.

La llegada futura de Gemini Live será especialmente relevante si consigue que el asistente deje de comportarse como un sistema de órdenes aisladas y se acerque a una conversación real. En un coche, esa diferencia no es menor: cuanto menos tenga que pensar el usuario en cómo formular una instrucción, más probabilidades hay de que la use mientras conduce.

Por ahora, el cambio ya está en marcha en los Renault compatibles con openR link. La actualización se distribuye de manera escalonada, requiere aceptación del usuario y mantiene una vía de retorno a Google Assistant, tres condiciones que marcarán el ritmo de adopción de Gemini en una gama donde el software empieza a pesar tanto como el tamaño de la pantalla o la potencia del motor.