Un Rimac Nevera ha completado un viaje de unos 2.700 kilómetros entre Harrogate, en el norte de Inglaterra, y Trogir, en la costa dálmata croata. Al volante iba el explorador y empresario tecnológico británico Chris Brown, que empleó cuatro días en atravesar siete países antes de unirse a la segunda edición del Trailblazer Tour, la ruta anual organizada en Croacia para propietarios del hiperdeportivo eléctrico de Rimac.

British Explorer Drives the All-Electric Rimac Nevera on a 2,700km Road Trip from Yorkshire to Croatia
Un explorador británico recorre 2.700 km en el Rimac Nevera, un vehículo totalmente eléctrico. ©Rimac

Más allá de la anécdota, el recorrido tiene interés porque sitúa a uno de los coches eléctricos más extremos del mercado en un uso poco habitual para este tipo de máquinas: un viaje largo, con autopistas, pasos fronterizos, desvíos secundarios y recargas públicas. El Nevera, conocido sobre todo por sus cifras de prestaciones, se enfrentó aquí a una prueba más cercana al gran turismo que al récord de aceleración.

De Yorkshire al Adriático en cuatro jornadas

La ruta comenzó al amanecer del 28 de mayo en Harrogate, North Yorkshire, y cruzó el canal de la Mancha a través de LeShuttle. La primera etapa terminó en las inmediaciones de Bruselas. En la segunda jornada, Brown se apartó de la ruta más directa para visitar dos puntos geográficos poco convencionales: los polos nacionales de inaccesibilidad de Bélgica y Luxemburgo, es decir, los lugares del interior de cada país más alejados del mar o de una frontera.

Tras ese rodeo, el viaje recuperó ritmo de autopista y continuó hacia Alemania, con parada nocturna en Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más conocidas de Baviera. La tercera etapa llevó al Nevera hacia el sur, pasando por Múnich antes de entrar en Austria y continuar por corredores alpinos hasta Eslovenia, con noche en el lago Bled. El último tramo discurrió ya por Croacia, pasando por Zagreb y bajando por la autopista dálmata hasta Trogir.

Brown no es un propietario cualquiera dentro del universo Rimac. Su proyecto personal, el Eight Poles Project, persigue alcanzar los ocho polos de inaccesibilidad del planeta, un reto geográfico que le ha llevado ya a puntos remotos de América, África, Australia, la Antártida y los océanos. En ese contexto, el viaje hasta Croacia encaja con una forma de entender el automóvil como herramienta de desplazamiento real, aunque en este caso se trate de un hiperdeportivo eléctrico de producción muy limitada.

Un hiperdeportivo eléctrico usado como gran turismo

El Rimac Nevera utiliza una batería de 120 kWh y homologa hasta 490 kilómetros de autonomía WLTP. También admite potencias de carga de hasta 500 kW, lo que permite pasar del 0 al 80% en unos 19 minutos si se encuentra un cargador compatible. Durante el viaje, Brown recurrió a la red europea de alta potencia de IONITY, operador con el que Rimac mantiene un acuerdo que ofrece a los propietarios del Nevera ocho años de carga ilimitada en distintos países europeos.

La cifra de autonomía no convierte al Nevera en un eléctrico pensado para maximizar eficiencia, pero sí permite plantear desplazamientos internacionales con una planificación razonable. En un coche con cuatro motores eléctricos y una potencia anunciada de 1.914 CV, el dato relevante no es solo cuánto corre, sino hasta qué punto puede utilizarse fuera de un circuito o de una carretera cerrada. Este viaje aporta una lectura práctica: la infraestructura de carga rápida en Europa ya permite recorridos de larga distancia incluso con vehículos de consumo elevado, siempre que el itinerario se trace alrededor de puntos de carga fiables.

El propio Brown resumió la experiencia en términos más cercanos al uso cotidiano que a la épica de las prestaciones. Según explicó, llevaba tiempo queriendo pasar más kilómetros al volante del coche y la invitación a Croacia le dio la oportunidad de hacerlo: “Es espacioso, silencioso, cómodo y permite recorrer cientos de millas entre cargas, justo lo que se busca en un viaje largo, pero al mismo tiempo ofrece el rendimiento y las sensaciones de un auténtico hiperdeportivo”.

La llegada a Trogir sirvió como punto de partida para la segunda edición del Rimac Trailblazer Tour, un encuentro de propietarios que el año pasado reunió a nueve Nevera en una ruta de cuatro días por Croacia, con final en el anfiteatro romano de Pula. Para Rimac, con sede en Sveta Nedelja, cerca de Zagreb, este tipo de recorridos tienen una lectura clara: enseñar su coche en carreteras reales y en su propio territorio, lejos del uso puramente testimonial que suelen tener muchos hiperdeportivos eléctricos.