La ciudad acogerá el primer circuito urbano abierto de Europa para probar tecnologías de vehículo conectado y ciberseguridad, en un proyecto impulsado por la Junta de Castilla y León con participación de Renault y Orange.

Valladolid aspira a situarse en la vanguardia de la movilidad inteligente con la puesta en marcha de un circuito urbano conectado y ciberseguro, un proyecto pionero en Europa que transformará parte de la ciudad en un entorno real de pruebas para nuevas tecnologías aplicadas al automóvil. La iniciativa, dotada con 3,5 millones de euros y cofinanciada en gran parte con fondos europeos Next Generation, busca mejorar la seguridad vial y la gestión del tráfico mediante soluciones avanzadas.
Un laboratorio a cielo abierto en plena ciudad
A diferencia de los centros de ensayo tradicionales, este proyecto convierte calles reales en un banco de pruebas para tecnologías emergentes. El circuito abarcará varias de las principales arterias de Valladolid, donde se instalarán infraestructuras de comunicación y sensores capaces de interactuar con los vehículos.
El objetivo es desarrollar y validar sistemas de conectividad V2X (Vehicle-to-Everything), que permiten a los coches comunicarse con otros vehículos, con la infraestructura urbana y con los peatones. Este tipo de tecnología es considerada clave para el despliegue de la conducción automatizada y para reducir accidentes en entornos urbanos.
Tecnología al servicio de la seguridad
El sistema permitirá, por ejemplo, alertar al conductor de riesgos que no están en su campo de visión, como peatones en ángulos muertos, cruces peligrosos o incidencias en la vía. También se integrarán vehículos no conectados mediante cámaras y sensores, con el objetivo de crear un ecosistema completo de tráfico monitorizado.
Uno de los pilares del proyecto es la ciberseguridad. En un entorno donde los vehículos intercambian datos en tiempo real, garantizar la protección de la información y evitar posibles ataques resulta fundamental. Para ello, se desarrollará una infraestructura de clave pública que asegure la autenticidad y fiabilidad de las comunicaciones.

Un proyecto industrial con actores clave
El desarrollo tecnológico estará liderado por el centro de I+D de Renault en Valladolid, en colaboración con Orange, que aportará la red de comunicaciones basada en tecnología 5G de baja latencia. A este consorcio se suman empresas como Atos, Thales, GMV y Air Institute, configurando un ecosistema industrial y tecnológico de alto nivel.
El uso de redes 5G Stand Alone y soluciones de edge computing permitirá gestionar grandes volúmenes de datos en tiempo real, un requisito imprescindible para aplicaciones críticas como la prevención de accidentes o la gestión dinámica del tráfico.
Impacto en la ciudad y en el sector
El despliegue del circuito incluirá la instalación de unidades de comunicación en la vía pública, cámaras y paneles informativos que interactuarán con los vehículos. Estas infraestructuras no solo servirán para pruebas, sino que también tendrán un impacto directo en la movilidad diaria de los ciudadanos.
Además, el proyecto contempla la creación de un Centro de Excelencia en ciberseguridad aplicada a la movilidad, lo que refuerza el posicionamiento de Castilla y León como polo tecnológico dentro del sector de la automoción.
Una apuesta estratégica para el futuro
La iniciativa se enmarca en la transformación que vive la industria del automóvil, donde la conectividad y la digitalización son tan relevantes como la electrificación. España, segundo productor europeo de vehículos, busca con proyectos como este reforzar su papel en el desarrollo de tecnologías clave.
Si el despliegue cumple sus objetivos, Valladolid podría convertirse en un referente internacional en movilidad conectada, atrayendo inversión y talento en un ámbito que definirá el futuro del transporte en las próximas décadas.
