Volkswagen ha iniciado la venta de sus modelos en Uzbekistán, un mercado que gana peso en Asia Central por el rápido crecimiento de la demanda de automóviles. La operación tiene una lectura industrial relevante: por primera vez, un mercado de exportación queda gestionado íntegramente por la estructura de Volkswagen en China y abastecido con vehículos producidos allí.

Representantes de Volkswagen y autoridades uzbekas durante un evento en Tashkent, marcando la entrada de la marca en Uzbekistán. VOLKSWAGEN

La entrada comercial incluye modelos de Volkswagen Turismos y de la marca Jetta, con una primera oferta formada por el Tiguan L Pro, el Passat Pro, el Teramont Pro y varios modelos de Jetta. No se trata solo de exportar unidades terminadas: el plan contempla una futura producción local mediante kits SKD en la capital uzbeka.

China como plataforma para crecer fuera de China

El movimiento encaja con una tendencia cada vez más visible en la industria: las grandes marcas europeas utilizan sus bases industriales chinas no solo para atender el mercado local, sino también para alimentar regiones emergentes. En este caso, Volkswagen China asume el control operativo de la expansión hacia Uzbekistán, apoyándose en sus fábricas, proveedores y cadenas logísticas ya establecidas.

La decisión tiene sentido económico en un momento en el que los fabricantes buscan escala, costes ajustados y rapidez de llegada a mercados con menor saturación que Europa occidental. Uzbekistán, con más de 38 millones de habitantes, se ha convertido en uno de los países más dinámicos de Asia Central para el automóvil: la demanda nacional se ha más que duplicado desde 2021 y alcanzó más de 461.000 unidades en 2025.

La entrada de Volkswagen en Uzbekistán se produce además en un contexto de mayor competencia por los mercados emergentes, donde fabricantes chinos, coreanos y europeos buscan posiciones antes de que el parque automovilístico madure. Para Volkswagen, el reto consiste en ganar presencia sin depender únicamente de sus centros productivos europeos.

Una planta SKD en Tashkent antes de que acabe 2026

El siguiente paso será industrial. Volkswagen prevé poner en marcha a finales de 2026 una planta de ensamblaje SKD en Tashkent, en colaboración con Alyans Auto. Este tipo de producción parte de kits semidesmontados y permite iniciar actividad local con una inversión y una complejidad menores que una planta de fabricación completa.

La elección de Tashkent responde a la intención de combinar importación, ensamblaje local y desarrollo de red comercial. Para las autoridades uzbekas, este tipo de acuerdos ayuda a atraer actividad industrial, mientras que para los fabricantes supone una vía de entrada más flexible en mercados donde los volúmenes todavía están en fase de crecimiento.

El lanzamiento se presentó en un acto celebrado en Tashkent al que asistieron el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, el presidente uzbeko Shavkat Mirziyoyev y el máximo responsable de Volkswagen China, Robert Cisek. Steinmeier afirmó durante el acto que le complacía que Volkswagen hubiera decidido estar presente en el país junto a su importador.

Una red comercial todavía en fase inicial

La implantación comercial parte de una red limitada, pero con objetivos de crecimiento a corto plazo. Volkswagen prevé cerrar 2026 con 13 puntos de venta en Uzbekistán y casi duplicar esa cifra para 2028. La marca necesita capilaridad comercial en un país donde el crecimiento del mercado no garantiza por sí solo una implantación rápida.

La gama elegida para el arranque apunta a vehículos de tamaño medio y grande, un territorio en el que Volkswagen ya tiene producto adaptado a mercados asiáticos. Modelos como el Tiguan L Pro, el Passat Pro o el Teramont Pro proceden de una lógica de producto distinta a la europea, con mayor atención al espacio interior, al equipamiento y a carrocerías de mayor tamaño.

La presencia de Jetta también es significativa. La marca, desarrollada para China como enseña de acceso vinculada al universo Volkswagen, permite cubrir una franja de precio distinta a la de los modelos principales. En mercados emergentes, esa doble estrategia puede ayudar a ampliar público sin colocar todos los productos bajo el mismo posicionamiento comercial.

Asia Central gana interés para los fabricantes

Uzbekistán no tiene todavía el peso de China, India o los grandes mercados del sudeste asiático, pero su evolución reciente explica el interés de los fabricantes. Un volumen superior a 461.000 vehículos en 2025 sitúa al país como un mercado relevante dentro de Asia Central, especialmente si se compara con su dimensión demográfica y con el ritmo de motorización de la región.

Volkswagen evalúa además oportunidades en otras zonas de crecimiento, entre ellas el sudeste asiático, Oriente Medio, la región de la CEI y algunos mercados africanos. La expansión en Uzbekistán funciona así como un ensayo operativo: exportación desde China, implantación comercial local y ensamblaje parcial en destino.

Para el grupo alemán, la operación llega en un momento en el que la industria europea revisa sus márgenes, su exposición a China y su presencia en regiones de crecimiento. Volkswagen mantiene en Uzbekistán una apuesta pragmática: vender modelos ya industrializados, aprovechar su base china y construir una estructura local suficiente para acompañar el crecimiento del mercado.