El Polestar 4 SUV ya admite pedidos en España con hasta 630 km de autonomía homologada en ciclo WLTP. POLESTAR

El Polestar 4 SUV ya se puede pedir en España y entra de lleno en uno de los segmentos más competidos del mercado eléctrico: el de los SUV de corte deportivo con precio premium, mucha autonomía homologada y un planteamiento tecnológico muy marcado. La firma sueca, integrada en el ecosistema de Geely y con vínculos históricos con Volvo, sitúa este modelo por encima del Polestar 2 y como alternativa más dinámica al Polestar 3.

La novedad llega con una cifra que condiciona buena parte de su posicionamiento comercial: hasta 630 km de autonomía en ciclo WLTP, el protocolo europeo de homologación que se utiliza para comparar consumos y autonomías en vehículos electrificados. En un mercado donde la autonomía sigue siendo uno de los argumentos de compra más sensibles, esa barrera de los 600 km permite al Polestar 4 competir con SUV eléctricos de orientación familiar y también con berlinas de gran alcance.

El modelo aparece ya en el configurador español de Polestar, con un precio de acceso anunciado desde 55.600 euros. La marca también activa el registro para realizar pruebas de conducción, un paso relevante porque el Polestar 4 SUV no es un coche convencional ni siquiera dentro del universo eléctrico: su diseño elimina la luneta trasera tradicional y recurre a una cámara para alimentar el retrovisor interior digital.

Un SUV eléctrico con una solución de visibilidad poco habitual

El rasgo más discutido del Polestar 4 sigue siendo precisamente esa parte posterior cerrada. En lugar de una luna trasera convencional, el coche utiliza un sistema de cámara y pantalla que proyecta la imagen en el retrovisor interior, una solución que Polestar defiende como una forma de mejorar el espacio para los ocupantes posteriores y liberar el diseño de la zaga.

El modelo se posiciona por encima del Polestar 2 como alternativa dinámica en el segmento de SUV eléctricos premium. POLESTAR

La idea no es completamente nueva en la industria, pero sí resulta poco habitual en un modelo de gran volumen comercial. Los retrovisores digitales y las cámaras exteriores ya se han visto en vehículos de representación, prototipos y algunos eléctricos de producción, aunque su aceptación depende mucho de la adaptación del conductor. En este caso, Polestar convierte el recurso en parte central del concepto del coche, no en un simple elemento opcional.

En términos prácticos, el Polestar 4 SUV anuncia 655 litros de capacidad de carga trasera, una cifra elevada para un coche que mezcla rasgos de SUV y de carrocería tipo coupé. La ausencia de una luneta convencional permite elevar la línea posterior y aprovechar mejor el volumen, aunque también traslada al sistema de cámaras una función que en la mayoría de coches sigue resolviéndose de forma puramente óptica.

Autonomía, potencia y uso como fuente de energía

La gama se articula alrededor de versiones eléctricas de altas prestaciones, con potencias que, según la configuración, pueden llegar hasta 400 kW, equivalentes a unos 544 CV. En su variante más potente, el Polestar 4 declara una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos, un registro más próximo al de una berlina deportiva que al de un SUV familiar tradicional.

Más allá de las prestaciones, el modelo incorpora tecnología Vehicle-to-Load, más conocida como V2L, que permite utilizar la batería del coche para alimentar dispositivos eléctricos externos. Esta función empieza a ganar peso en los eléctricos de nueva generación, especialmente entre usuarios que buscan aprovechar el vehículo como fuente de energía ocasional en viajes, actividades al aire libre o situaciones en las que no hay una toma convencional disponible.

La marca sueca, vinculada al grupo Geely y a Volvo, incorpora tecnología Vehicle-to-Load y un maletero de 655 litros. POLESTAR

La autonomía máxima de 630 km WLTP corresponderá a las versiones más eficientes de la gama, como ocurre habitualmente en los eléctricos. En la práctica, el alcance real dependerá de factores como temperatura, velocidad, tipo de vía, llantas, carga transportada y uso de climatización. Aun así, la cifra coloca al Polestar 4 SUV en la zona alta del mercado, donde ya compiten modelos de marcas como Tesla, BMW, Mercedes-Benz o Audi.

Un lanzamiento clave para la presencia de Polestar en España

Para Polestar, la llegada del Polestar 4 tiene más importancia que la de un simple nuevo modelo. La marca todavía está construyendo su presencia comercial en España y necesita ampliar catálogo para ganar visibilidad frente a fabricantes con redes más asentadas. El Polestar 2 ha servido como carta de presentación, pero el mercado europeo se mueve cada vez más hacia los SUV eléctricos, incluso entre compradores que antes miraban berlinas.

El Polestar 4 SUV también llega en un momento en el que el coche eléctrico premium vive una fase de ajuste. La demanda crece, pero de forma más irregular que hace dos años, y los compradores comparan con más atención precio, autonomía, red de carga, tiempos de entrega y valor residual. En ese contexto, un producto con 630 km homologados y un enfoque técnico diferenciado puede ayudar a la marca a ganar conversación, aunque también la obliga a convencer a un cliente cada vez menos impresionable por el simple hecho de ser eléctrico.

El registro para pruebas de conducción se convierte así en una pieza importante del lanzamiento. En un coche con una solución de visibilidad tan particular y una posición de conducción elevada, la experiencia al volante pesa más que la ficha técnica. Polestar abre pedidos, pero el verdadero examen del Polestar 4 SUV empieza cuando los primeros clientes puedan comprobar en carretera si su planteamiento resulta tan natural como ambicioso.