
Franck Mulard asumirá el 1 de noviembre la dirección de Opel Eisenach GmbH, la sociedad que gestiona la planta alemana donde se ensambla el Opel Grandland. El relevo sitúa al ingeniero francés al frente de una instalación clave para la marca en un momento de transformación industrial, marcado por la convivencia de distintas motorizaciones y por la presión competitiva en el mercado europeo. Mulard sustituye a Rafal Trojca, que deja la dirección de la fábrica para incorporarse a una responsabilidad de mayor alcance dentro de Stellantis Europa.
El movimiento reorganiza parte del mapa industrial de Stellantis en Europa y refuerza la importancia de la gestión de plantas en plena transición tecnológica. Rafal Trojca pasará al área de Manufacturing del grupo, donde asumirá la responsabilidad de la unidad de estampación e inyección. Ese ámbito resulta estratégico para la eficiencia productiva, ya que condiciona tanto la calidad de los componentes como los costes de fabricación en un escenario de márgenes ajustados y fuerte competencia entre fabricantes generalistas.
Un relevo en una planta estratégica para Opel
La planta de Eisenach, situada en el estado alemán de Turingia, produce actualmente el Opel Grandland, el modelo de mayor posicionamiento dentro de la gama de la marca. La elección de un directivo con larga experiencia industrial apunta a preservar la continuidad operativa de un centro que ha recibido inversiones recientes y que debe adaptarse a la demanda de versiones con diferentes sistemas de propulsión. En este contexto, la dirección de fábrica gana peso frente a los cambios de mercado y regulación.
Franck Mulard, de 60 años, llega al cargo tras una carrera de 36 años dentro del grupo. Formado como ingeniero en la École Nationale Supérieure de Techniques Avancées, conocida como ENSTA, se incorporó en 1990 al entonces Groupe PSA. Su perfil combina experiencia técnica, gestión de fabricación y responsabilidades vinculadas a recursos humanos, una mezcla relevante para dirigir una planta sometida a objetivos de productividad, calidad, electrificación progresiva y adaptación de procesos industriales.
El nuevo responsable de Eisenach inició su trayectoria en el taller de pintura de la planta de Poissy, en Francia, y después asumió funciones en diferentes áreas fabriles del grupo. A lo largo de su carrera ha trabajado en Francia, Reino Unido, Rusia y Austria, lo que le aporta una visión amplia de operaciones industriales en mercados con culturas laborales y marcos regulatorios distintos. Esa experiencia internacional será relevante en una fábrica integrada en una red productiva europea cada vez más coordinada.
Del proyecto grEEn-campus a la gestión de Eisenach
Antes de su nombramiento, Mulard estaba destinado en Rüsselsheim, sede histórica de Opel, donde dirigía el proyecto grEEn-campus. Esta iniciativa se enmarca en la reorganización de espacios corporativos y en la evolución de las instalaciones de la compañía hacia modelos más eficientes. Su paso a Eisenach supone un cambio desde una responsabilidad de proyecto hacia una función operativa directa, con impacto diario sobre producción, plantilla, proveedores y objetivos industriales de la marca.
La llegada de Franck Mulard se produce en un momento en el que las plantas europeas de automoción deben equilibrar producción, inversiones y flexibilidad. La demanda de vehículos electrificados no avanza al mismo ritmo en todos los países, mientras que los fabricantes ajustan turnos y capacidades para responder al mercado. En ese escenario, Opel necesita que Eisenach mantenga estabilidad productiva sin perder capacidad de adaptación ante cambios en volúmenes, versiones y requisitos técnicos del Grandland.
Rafal Trojca pasa a una responsabilidad europea
Rafal Trojca continuará su carrera dentro de Stellantis Europa con una responsabilidad ligada a estampación e inyección, dos procesos esenciales en la fabricación de vehículos. La estampación define piezas de carrocería a partir de chapa metálica, mientras que la inyección se aplica a numerosos componentes plásticos. La coordinación de estas áreas tiene incidencia directa en calidad, costes, tiempos de suministro y estandarización industrial, especialmente en un grupo con múltiples marcas y plantas repartidas por varios países.
Trojca comenzó su trayectoria en la industria del automóvil en 1998, en la planta de motores de Tychy, en Polonia. Desde allí fue acumulando responsabilidades industriales en distintas instalaciones del grupo, con una progresión ligada a producción, calidad y dirección de centros. Su perfil se ha construido en entornos de fabricación de motores, transmisiones, componentes y vehículos, una experiencia que explica su paso a una función europea relacionada con procesos transversales para varias plantas.
Entre 2011 y 2013, Trojca trabajó en gestión de calidad en la planta principal de Opel en Rüsselsheim, uno de los centros de referencia de la compañía en Alemania. Posteriormente regresó a Tychy como director de unidad entre 2013 y 2015. Ese recorrido le permitió combinar conocimiento de producción con sistemas de calidad, dos áreas que suelen marcar la competitividad de una factoría cuando se introducen nuevos modelos, actualizaciones técnicas o exigencias regulatorias más estrictas.
En 2015, Rafal Trojca fue ascendido a director de producción de la planta de motores y transmisiones de Aspern, en Austria. Dos años después asumió la dirección de Opel Wien GmbH, reforzando su papel en la estructura industrial europea. Más tarde, entre 2020 y marzo de 2022, dirigió PCMA Rus en Kaluga, una sociedad conjunta de Stellantis y Mitsubishi Motors, etapa desarrollada en un contexto especialmente complejo para las operaciones internacionales de automoción.
Antes de trasladarse a Eisenach, Trojca dirigió durante dos años y medio la planta de componentes de Kaiserslautern. Ese paso por una instalación dedicada a piezas y sistemas reforzó su experiencia en la cadena industrial previa al ensamblaje final. Su nuevo destino europeo en estampación e inyección encaja con ese perfil, al situarlo en procesos que conectan proveedores internos, centros de producción y estándares de calidad para distintos programas de vehículo dentro del grupo Stellantis.
El Grandland centra la actividad de la fábrica alemana
La factoría de Eisenach fabrica el Opel Grandland en todas sus variantes de motorización, un dato relevante porque obliga a organizar líneas y logística con un alto grado de flexibilidad. El Grandland ocupa la parte alta de la oferta de Opel y compite en un segmento de SUV familiares muy disputado en Europa. Para la planta, el modelo representa carga de trabajo, especialización técnica y una conexión directa con la estrategia comercial de la marca en los principales mercados europeos.
Para la generación actual del Opel Grandland, la compañía realizó inversiones por valor de 130 millones de euros en Eisenach. Ese desembolso refleja la necesidad de adaptar instalaciones, procesos y capacidades a un vehículo con distintas configuraciones mecánicas y mayores exigencias tecnológicas. En la industria del automóvil, este tipo de inversiones suele incluir ajustes en líneas de montaje, herramientas, logística interna y controles de calidad, factores determinantes para sostener la producción en serie con estándares homogéneos.
La historia moderna de la planta comenzó en febrero de 1991, cuando se colocó la primera piedra de un centro que entonces fue presentado como una de las instalaciones de automoción más avanzadas de Europa. Desde su puesta en marcha, Eisenach ha producido distintos modelos de Opel y se ha consolidado como una referencia industrial para la marca en Alemania. Su evolución refleja también los cambios del sector, desde la producción convencional hasta la actual presión por electrificación y eficiencia.
El relevo en la dirección se enmarca en una etapa exigente para los fabricantes europeos, que afrontan costes energéticos elevados, competencia de nuevos actores y objetivos regulatorios vinculados a emisiones. En ese contexto, Stellantis busca optimizar su red industrial sin perder presencia en mercados clave. La dirección de Eisenach deberá coordinar la producción del Grandland con las necesidades comerciales de Opel y con las decisiones de asignación de modelos que se toman dentro del grupo multinacional.
Continuidad operativa y presión competitiva
La designación de Franck Mulard no supone un cambio aislado, sino una pieza dentro de la gestión de talento industrial de Stellantis. El grupo mueve directivos entre plantas, proyectos y áreas funcionales para cubrir necesidades específicas y trasladar conocimiento entre centros. En Eisenach, el reto inmediato será mantener la estabilidad de producción, gestionar la adaptación tecnológica y sostener los niveles de calidad en un modelo relevante para la imagen de Opel en el segmento de mayor volumen del mercado europeo.
La nueva etapa también obligará a prestar atención a la relación con la plantilla y con la red de proveedores que abastece a Eisenach. Las plantas de automoción dependen de una coordinación precisa entre suministros, turnos, procesos de calidad y planificación comercial. Cualquier variación en la demanda del Opel Grandland puede trasladarse rápidamente a la organización interna, por lo que la experiencia de Mulard en fabricación y recursos humanos será un activo para gestionar ajustes sin deteriorar la eficiencia.
El traslado de Rafal Trojca a una función europea confirma, además, la prioridad de Stellantis por reforzar procesos industriales comunes. Estampación e inyección son áreas menos visibles para el comprador que el diseño o la tecnología embarcada, pero resultan decisivas para la rentabilidad de cada vehículo. La estandarización de piezas, la reducción de desperdicios y la calidad dimensional pueden influir tanto en los costes finales como en la capacidad de las plantas para asumir nuevos programas de producción.
Con el cambio previsto para el 1 de noviembre, Opel Eisenach GmbH abre una nueva fase de gestión en una fábrica que combina legado industrial, inversión reciente y presión por adaptarse a la movilidad electrificada. La continuidad del Grandland como eje productivo convierte la transición directiva en una noticia relevante para la red europea de Opel, para la actividad industrial de Turingia y para la estrategia de fabricación de Stellantis en el continente.
