STELLANTIS
Stellantis acuerda vender a Mutares la totalidad de su participación en el negocio de car-sharing de Free2move, una operación que reordena el perímetro de servicios de movilidad del grupo automovilístico y que está previsto que se cierre a finales de 2026 si supera las condiciones habituales.
La transacción afecta a una actividad que opera bajo la marca Free2move y que ofrece vehículos de uso compartido en modalidad free-floating car-sharing, es decir, sin estaciones fijas de recogida y devolución dentro de las zonas habilitadas. El servicio funciona mediante una aplicación móvil y permite reservas de corta y larga duración durante las 24 horas del día.
El movimiento encaja en la estrategia de Stellantis de concentrar capital y recursos en las áreas que considera prioritarias dentro de su negocio principal de automoción. El grupo, propietario de marcas como Peugeot, Citroën, Opel, Fiat o Jeep, mantiene así una lectura más selectiva de las actividades de movilidad que había ido incorporando a su cartera en los últimos años.
El car-sharing fue durante la pasada década una de las grandes apuestas de varios fabricantes para permanecer cerca del usuario urbano más allá de la venta tradicional de vehículos. Sin embargo, el sector exige flotas intensivas en capital, gestión local compleja, mantenimiento constante y adaptación a regulaciones municipales cambiantes, factores que han condicionado su rentabilidad en muchos mercados europeos y estadounidenses.
En este contexto, Free2move queda situada en el centro de una operación que no implica su desaparición, sino un cambio de propietario. Según los términos comunicados el 28 de julio, Stellantis prevé priorizar la continuidad del servicio para clientes, socios y plantilla mientras se completa el proceso de separación.
El negocio que pasa a manos de Mutares cuenta con flotas en 14 ciudades de Europa y Estados Unidos. La plataforma permite reservar, abrir y utilizar los coches desde el móvil, un esquema que la sitúa en el segmento de movilidad urbana flexible y que compite tanto con otros operadores de car-sharing como con servicios de alquiler tradicional, transporte público, taxi y VTC.
La propia Free2move combina distintos formatos de acceso al vehículo, desde alquileres por periodos cortos hasta soluciones de mayor duración. En el caso del free-floating, su atractivo para el usuario está en la posibilidad de utilizar un coche solo cuando lo necesita, aunque el equilibrio económico depende de la densidad de uso, la rotación de la flota y los costes asociados a aparcamiento, limpieza, recarga o repostaje.
La venta llega en un momento en el que los fabricantes revisan con más rigor sus negocios periféricos. La electrificación, el software, las plataformas industriales y la presión sobre márgenes absorben una parte creciente de la inversión, lo que empuja a grupos como Stellantis a decidir qué actividades encajan realmente con su hoja de ruta industrial.
Mutares, holding de capital privado con sede en Múnich, se especializa en adquirir empresas o divisiones en procesos de transformación para reposicionarlas operativamente. Con la compra del negocio de Free2move, el grupo incorpora una nueva plataforma en movilidad urbana y entra en un segmento que requiere gestión de flota, tecnología de usuario y relación directa con administraciones locales.
Los planes comunicados por Mutares pasan por revisar la gestión de la flota internacional, continuar la transición hacia vehículos eléctricos de batería y reforzar la atención al cliente y a las necesidades de movilidad de los municipios. La electrificación es especialmente sensible en este tipo de servicios, porque condiciona la disponibilidad de vehículos, la logística de recarga y la integración con las restricciones de acceso en zonas urbanas.
La operación también sitúa a Free2move ante una etapa con mayor autonomía respecto al fabricante. Separada de Stellantis, la compañía puede operar con una estructura más enfocada en el servicio de movilidad, aunque su evolución dependerá de la inversión que reciba, de la capacidad para ajustar costes y de la respuesta de las ciudades en las que ya está presente.
El acuerdo firmado el 28 de julio de 2026 no supone todavía el cierre efectivo de la venta. La transacción queda sujeta a los procesos de información y consulta con los órganos de representación de los trabajadores, además de las autorizaciones regulatorias y demás condiciones habituales en este tipo de operaciones corporativas.
Desde Stellantis, Virgilio Cerutti, responsable de desarrollo de negocio y alianzas, vincula la desinversión con la concentración del grupo en sus actividades principales y señala que la compañía trabaja con las partes implicadas para ordenar la transición. Por parte de Mutares, Johannes Laumann, director de inversiones, apunta al potencial de mejora operativa de Free2move una vez separada del fabricante.
Si la operación se completa a finales de 2026, Free2move cambiará de manos en plena redefinición del negocio de movilidad compartida, un mercado en el que el tamaño de la flota por sí solo ya no basta y donde la clave pasa por combinar utilización real, costes controlados y una integración eficaz con las políticas urbanas de transporte.
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