El fabricante japonés muestra por primera vez el funcionamiento de su nuevo centro técnico en Japón, una instalación diseñada para acelerar el desarrollo de vehículos mediante pruebas extremas, simulación y trabajo conjunto entre ingenieros, diseñadores y pilotos.

Toyota Technical Center Shimoyama. ©Toyota

Toyota ha enseñado por primera vez el funcionamiento interno de su nuevo gran centro de desarrollo en Japón, el Toyota Technical Center Shimoyama (TTC-S), una instalación concebida para redefinir la manera en que la marca diseña y pone a prueba sus futuros vehículos eléctricos, deportivos y de nueva generación.

Ubicado entre las ciudades de Toyota y Okazaki, en la prefectura de Aichi, el complejo representa una de las mayores inversiones tecnológicas recientes del fabricante japonés y se ha convertido ya en el núcleo de sus programas de desarrollo de producto. Durante la presentación, la compañía aprovechó además para mostrar mundialmente el nuevo Lexus TZ, un SUV eléctrico de tres filas desarrollado íntegramente bajo esta nueva filosofía de trabajo.

Un Nürburgring japonés para Toyota

La idea que dio origen a Shimoyama se remonta a hace tres décadas. Según explicó Toyota, Akio Toyoda —actual presidente del grupo y conocido también como piloto bajo el seudónimo “Morizo”— llevaba años preguntándose por qué Japón no podía contar con un entorno de desarrollo similar al Nürburgring alemán.

Toyota Technical Center Shimoyama. ©Toyota

La filosofía detrás del proyecto se inspira directamente en la escuela del legendario piloto de pruebas Hiroshi Naruse, fallecido en 2010, quien defendía que “las carreteras construyen los coches”. El método consiste en someter continuamente los vehículos a conducción extrema, detectar fallos, repararlos sobre la marcha y volver inmediatamente a pista para seguir evolucionando el coche.

Shimoyama se ha diseñado precisamente para acelerar ese ciclo constante de “conducir, romper, reparar y mejorar”.

Un centro de desarrollo integrado

La principal característica del TTC-S es que reúne en un mismo espacio todas las áreas implicadas en el desarrollo de un automóvil: diseño, ingeniería, análisis de datos, mantenimiento y pruebas dinámicas.

El complejo ocupa más de 650 hectáreas, aunque casi el 60% de la superficie se mantiene como zona forestal preservada. En él trabajan alrededor de 3.000 empleados.

Uno de los elementos más llamativos es el circuito principal, una carretera de pruebas de 5,3 kilómetros inspirada en el Nürburgring y diseñada sobre el relieve natural montañoso de la región. El trazado incluye fuertes desniveles, curvas complejas y diferentes tipos de asfalto para poner a prueba el comportamiento dinámico de los vehículos.

Toyota Technical Center Shimoyama. ©Toyota

A ello se suma un circuito de tierra destinado a pruebas de rally y resistencia extrema, utilizado tanto para vehículos GR como para ensayos de durabilidad.

Toyota ha optado además por una estructura vertical de trabajo: el garaje y la zona de mantenimiento se sitúan en la planta baja, los ingenieros trabajan justo encima analizando datos y los diseñadores comparten espacio en los niveles superiores con modelado físico y revisiones digitales. Todo ello busca reducir tiempos de reacción y mejorar la comunicación entre departamentos.

El Lexus TZ inaugura una nueva etapa

El estreno mundial del nuevo Lexus TZ sirvió para mostrar el primer gran producto nacido íntegramente bajo este modelo de desarrollo.

El SUV eléctrico, primer Lexus BEV de tres filas de asientos, ha sido concebido como un modelo premium orientado al confort y la experiencia de viaje, pero sin renunciar a un comportamiento dinámico trabajado en profundidad sobre los circuitos de Shimoyama.

Toyota no ha detallado todavía todos sus datos técnicos, aunque sí confirmó que el vehículo ha sido desarrollado con un enfoque centrado tanto en el placer de conducción como en la comodidad de todos los ocupantes.

Más allá del automóvil

La presentación de Shimoyama también sirvió para mostrar algunas de las iniciativas paralelas que Toyota desarrolla alrededor del concepto de movilidad.

Toyota Technical Center Shimoyama. ©Toyota

La compañía realizó demostraciones de transporte mediante helicópteros AeroToyota y simulacros de respuesta ante desastres naturales junto a administraciones locales. La región montañosa donde se ubica el centro se considera especialmente vulnerable ante terremotos e inundaciones, por lo que Toyota quiere convertir sus instalaciones en un posible centro logístico de emergencia.

Esta visión enlaza directamente con la filosofía histórica de la marca. Toyota recordó que su fundador, Kiichiro Toyoda, ya exploró soluciones de movilidad aérea tras el gran terremoto de Kanto de 1923, convencido de que el transporte debía seguir funcionando incluso cuando las carreteras quedaran inutilizadas.

Un nuevo modelo de desarrollo para la era eléctrica

La apertura completa de Shimoyama marca también un cambio estratégico en la forma de trabajar de Toyota. El fabricante japonés busca acelerar el desarrollo de vehículos eléctricos, híbridos y deportivos en un momento en el que la industria afronta enormes retos tecnológicos y una creciente competencia global, especialmente desde China.

La convivencia en un mismo centro de los equipos de Lexus y Gazoo Racing refleja además la intención de combinar refinamiento premium y deportividad dentro de una misma cultura de desarrollo.

Con una inversión cercana a los 300.000 millones de yenes —unos 1.800 millones de euros al cambio actual—, el Toyota Technical Center Shimoyama se perfila ya como uno de los complejos de ingeniería automovilística más avanzados del mundo y como la piedra angular de la futura estrategia tecnológica del grupo japonés.