El Citroën BX GTi cumple en 2026 cuatro décadas desde su llegada al mercado, una efeméride que devuelve a la actualidad a una berlina que en 1986 buscó una síntesis poco frecuente: prestaciones cercanas a las de los deportivos familiares de referencia y el confort tradicional de la marca francesa.

Citroën BX GTi – 40th anniversary. CITROËN

La versión apareció en julio de 1986, coincidiendo con el rediseño del BX, y tomó el relevo del BX Sport con una orientación menos radical. Su propuesta no consistía sólo en correr más, sino en mantener una utilización diaria razonable gracias a una carrocería amplia, un equipamiento cuidado y la conocida suspensión hidroneumática de Citroën.

Bajo el capó, el primer BX GTi montaba un motor de cuatro cilindros, ocho válvulas e inyección electrónica que entregaba 125 CV DIN y 175 Nm de par. Con un peso de 1.025 kilos, anunciaba una relación peso/potencia de 8,2 kg/CV y una velocidad máxima que se situaba cerca de los 200 km/h, cifras competitivas para una berlina de mediados de los ochenta.

El aniversario también pone el foco en el contexto del modelo original. El Citroën BX se presentó en 1982 junto a la Torre Eiffel y se lanzó después en el Salón del Automóvil de París, con diseño del carrocero italiano Bertone bajo la dirección de Marcello Gandini. Hasta 1994 superó los 2,3 millones de unidades producidas.

Una berlina deportiva con enfoque familiar

El rediseño de 1986 introdujo pasos de rueda más anchos, parachoques envolventes e intermitentes blancos alineados con los faros. En el BX GTi, esos cambios se combinaron con alerón trasero, faros antiniebla delanteros procedentes del BX Sport, neumáticos específicos y discretos emblemas GTI en la zona posterior.

Con 4,24 metros de longitud, el modelo conservaba una silueta de berlina práctica, pero añadía detalles que reforzaban su lectura deportiva sin convertirlo en un coche de uso limitado. Esa dualidad es una de sus claves: Citroën no plantea el BX GTi como un simple ejercicio de imagen, sino como una variante capaz de servir tanto para viajar como para conducir a ritmo alto.

Las prestaciones se apoyaban en una puesta a punto más firme que la del resto de la gama, aunque sin abandonar el rasgo técnico que identificaba a la marca. La suspensión hidroneumática permite filtrar irregularidades y mantener estabilidad a alta velocidad, mientras que los cuatro frenos de disco, la dirección asistida y el ABS opcional reforzaban su perfil de berlina rápida.

Equipamiento elevado para su época

El interior del BX GTi respondía al posicionamiento de una berlina de altas prestaciones. Incluía asientos de terciopelo regulables en altura, retrovisor del acompañante eléctrico, cierre centralizado, cuadro específico de seis esferas, aviso de puertas mal cerradas y preinstalación de radio, elementos que en 1986 no eran habituales en todos sus rivales.

Citroën BX GTi – 40th anniversary. CITROËN

La lista de opciones ampliaba todavía más su alcance, con asientos de cuero, techo solar eléctrico, ordenador de a bordo, llantas de aleación ligera, aire acondicionado y equipo Hi-Fi. El planteamiento encajaba con una época en la que las berlinas deportivas aspiran a atraer a conductores que buscaban imagen, comodidad y prestaciones en un mismo coche.

El salto del 16 válvulas

La gama evolucionó de forma decisiva en el año 1988 con el BX GTi 16 Válvulas. Esta versión estrenaba el motor XU9J4 de 1.905 centímetros cúbicos, con 160 CV a 6.500 rpm, y alcanza 218 km/h, además de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos.

Ese 16 Válvulas situaba a Citroën entre los primeros fabricantes franceses en popularizar el motor multiválvulas en un coche de gran serie. La versión incorporaba ABS de serie, paragolpes del color de la carrocería con banda negra, faldones laterales, llantas de aleación y neumáticos Michelin de altas prestaciones.

El habitáculo del BX GTi 16 Válvulas adoptaba una atmósfera más deportiva, con interior negro, asientos de mayor sujeción y volante de tres radios. Su llegada desplazó al GTi de ocho válvulas a una posición más secundaria dentro de la gama, aunque este mantenía su papel como alternativa menos extrema.

Tracción total y final de etapa

En 1989, el catálogo sumó el BX GTi 4X4, una variante con tracción permanente a las cuatro ruedas. El sistema repartía el par en una proporción del 53% delante y el 47% detrás, incorporaba diferencial trasero de deslizamiento limitado y permitía bloquear el diferencial central mediante un mando eléctrico.

La evolución continuó en 1990, cuando la gama se adaptó a la gasolina súper sin plomo y la potencia del ocho válvulas queda en 123 CV. En julio de 1991 llegaron de serie las llantas de aleación ligera, el volante deportivo del 16 Válvulas, la dirección asistida en toda la gama y mejoras de aislamiento acústico.

En julio de 1992, el aire acondicionado pasó a ser de serie, al igual que la tapicería negra y el depósito de 66 litros para la gama BX. Un año después, en julio de 1993, la generalización del catalizador coincidió con la retirada del BX GTi del catálogo.