BMW Group acaba de cruzar una barrera simbólica en plena transición hacia el coche eléctrico: ya ha entregado dos millones de vehículos 100 % eléctricos en todo el mundo. El hito llega en un momento especialmente sensible para la industria europea, con la demanda de eléctricos creciendo de forma desigual según mercados y con los fabricantes premium obligados a defender margen, volumen y tecnología al mismo tiempo.

El BMW iX3, modelo clave en la estrategia eléctrica de BMW, destaca en un paisaje montañoso. BMWGROUP

La unidad que completa esa cifra no es un modelo cualquiera dentro de la estrategia de la compañía. Se trata de un BMW i5 M60 xDrive, fabricado en la planta alemana de Dingolfing y entregado a un cliente en España. La elección resulta significativa: el i5 representa la electrificación de una berlina ejecutiva clásica de la marca, mientras que el mercado español sigue ganando peso dentro del despliegue eléctrico europeo.

Desde finales de 2013, cuando llegó al mercado el primer BMW i3, el grupo alemán acumula alrededor de 3,5 millones de vehículos electrificados entregados si se suman también los híbridos enchufables. La cifra permite medir la profundidad del cambio dentro de un fabricante que durante décadas construyó buena parte de su identidad alrededor del motor de combustión, especialmente en sus versiones de seis cilindros y altas prestaciones.

Europa tira del crecimiento eléctrico

El dato más relevante no está sólo en el acumulado histórico, sino en el ritmo reciente. En el primer semestre de 2026, más de uno de cada cuatro vehículos vendidos por BMW Group en todo el mundo es electrificado. En Europa, el peso de los eléctricos puros es aún mayor: los BEV alcanzan una cuota aproximada del 28 % sobre las ventas totales del grupo en el continente.

El segundo trimestre muestra una aceleración clara en el mercado europeo. Las entregas de eléctricos puros de BMW crecen un 38 % y llegan a 81.445 unidades, apoyadas por una mayor disponibilidad del nuevo BMW iX3. La mejora de suministro es un factor clave en un segmento donde los pedidos pueden acumularse durante meses si la producción no acompaña.

El BMW iX3 se convierte así en el principal motor de la nueva fase eléctrica de la marca. Desde su estreno mundial, uno de cada tres pedidos europeos de modelos totalmente eléctricos de BMW corresponde a este SUV. Dentro de la familia X3, la transición es todavía más visible: uno de cada dos pedidos ya es para la variante eléctrica iX3.

La Neue Klasse empieza a tomar peso comercial

La Neue Klasse deja de ser sólo un proyecto industrial para convertirse en un elemento con impacto comercial medible. BMW sitúa esta nueva arquitectura como base de su siguiente generación de eléctricos, con el iX3 como primer gran exponente y con el nuevo BMW i3 entrando ya en producción en serie en la planta de Múnich durante el mes de agosto.

La compañía asegura que los pedidos del nuevo BMW i3 son elevados antes de su lanzamiento comercial, aunque el dato más concreto por ahora se concentra en el iX3: la marca prevé alcanzar pronto los 100.000 nuevos pedidos en Europa desde su llegada al mercado. En un entorno donde algunos fabricantes revisan sus objetivos eléctricos, ese volumen da aire a la estrategia de producto de la firma alemana.

El responsable de Clientes, Marcas y Ventas en el Consejo de Administración de BMW AG, Jochen Goller, vincula el avance de los eléctricos al comportamiento de los nuevos modelos de BMW y MINI. Según el directivo, el lanzamiento del iX3 confirma el papel central de la Neue Klasse en el crecimiento de la electromovilidad dentro del grupo.

Del i3 original al nuevo ciclo eléctrico

El contraste con el primer BMW i3 ayuda a entender el cambio de escala. Aquel modelo abrió en 2013 una vía tecnológica poco habitual para un fabricante premium tradicional, con soluciones como la carrocería de fibra de carbono y un enfoque urbano muy marcado. Trece años después, la electrificación se desplaza al corazón de la gama: berlinas, SUV familiares y versiones de altas prestaciones.

La evolución también refleja cómo cambia el cliente del eléctrico. Si el primer i3 se dirigía a un usuario pionero, los actuales iX3, i5 o el nuevo i3 de la Neue Klasse compiten en segmentos de volumen mucho más relevantes para la rentabilidad de la marca. El reto ya no es demostrar que un eléctrico premium puede existir, sino venderlo con continuidad frente a rivales europeos, estadounidenses y chinos.

En paralelo, BMW Group mantiene una gama que combina eléctricos puros e híbridos enchufables, una fórmula con la que busca cubrir ritmos de adopción distintos según país, infraestructura de carga y fiscalidad. Ese equilibrio sigue siendo importante en mercados donde el coche eléctrico avanza, pero no siempre al mismo ritmo que los planes regulatorios o las estrategias de los fabricantes.

Consumos homologados y producción industrial

Los datos homologados sitúan al BMW iX3 50 xDrive entre 18,1 y 15,1 kWh/100 km en ciclo WLTP, con emisiones de CO₂ de 0 g/km en uso. El BMW i5 M60 xDrive, la unidad que marca el hito de los dos millones de eléctricos entregados, declara entre 19,5 y 19,4 kWh/100 km bajo el mismo procedimiento de homologación.

La parte industrial gana peso en esta fase. Dingolfing aporta el i5 eléctrico que simboliza el nuevo umbral del grupo, mientras Múnich asume la producción en serie del nuevo i3. Para BMW, la cuestión ya no pasa solo por ampliar la oferta eléctrica, sino por sostener una curva de producción capaz de responder a una demanda europea que, al menos en sus últimos datos, vuelve a acelerar.